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A tragar más PAN

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

En medio de los festejos decembrinos, cuando lo normal es la alegría de convivir, festejar con ponche y romper las tradicionales piñatas, el gobierno federal decidió partirnos la piñata en la cabeza, aumentando el artero gasolinazo, pretendiendo aumentar hasta en 4 pesos el kilo de tortilla y otros productos básicos. ¿Será la política anti-obesidad para que el pueblo camine más, coma menos, pero siga tragando PAN?
Nos están jodiendo y pegando; antes, el consuelo de los más desprotegidos era que mientras hubiera frijoles y tortillas lo demás tenía remedio, -ahora ni para frijoles, ni tortillas alcanza- ¿Qué quieren que hagamos, que nos chupemos los dedos?
Sordos, ciegos y testarudos, los gobernantes de todos los niveles y partidos no mueven un dedo en beneficio de la gente, siguen dándonos de piñatazos y todo es más de lo mismo: discursos, exhortos, firmas de acuerdos, reuniones, evaluaciones, desplegados en medios, ¿y con eso qué?, ¿Ya se soluciona todo?, ¿Qué fácil no?, viviríamos en Jauja, pero, ¡oh sorpresa! vivimos en México, donde ya se han oficializado 30 mil muertos, 28 millones de pobres en grado extremo, salarios mínimos de miseria, últimos lugares de aprovechamiento académico y los primeros sitios en corrupción, impunidad e inseguridad.
De seguir así, pronto veremos a la gente salir desesperada a robar los supermercados para poder comer o dedicarse a la “delincuencia obligatoria”, -como muchos lo hacen ya-, o mínimo auto defendiéndose para evitar ser atracados.
La amenaza del SIAPA de hacer cortes de agua es otro piñatazo, es inmoral, ilegal e inhumano, cuando lo que deberían hacer para sanear sus finanzas es correr a la bola de inútiles burócratas que apenas cumplen un horario y son una carga para el erario. ¿Por qué sacrificar a la gente?
Es inadmisible que legisladores federales y locales, -ni siquiera los que se definen de “oposición”-, no tengan los cojones para alzar la voz y tratar de frenar las alzas de los productos e insumos, ¿qué hacen entonces?, ¿Cuál es su papel?, ¿A quién representan?; son sólo comparsas y cínicos cómplices de los que con saña nos siguen dando de piñatazos.
Es no tener abuela, mucho menos madre, que la aprobación de los presupuestos sea moneda de cambio ajustada a los intereses del Legislativo y Ejecutivo; es pugna y politiquería barata, muy lejos de lo que los ciudadanos esperan de los que dicen ser “sus representantes”.
Mientras los pseudo-políticos y los que nos desgobiernan se pelean por gastarse el dinero de todos, el país sigue a sangre y fuego, arde Michoacán, siguen los ataques y ejecuciones en Guerrero, Nuevo León, Jalisco, Sinaloa, Chihuahua, Durango, Oaxaca y Tamaulipas; pero dice el Secretario de Seguridad Nacional que “México es nación de héroes y que vamos ganando la guerra”, ¡no sólo están ciegos y sordos, también tienen daño cerebral!

Jarabe tapa todo

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Cochupos, impunes y cómplices despachan sin pudor ni vergüenza en muchas de las oficinas del Ayuntamiento de Guadalajara, al amparo de la absurda justificación del presidente municipal, Aristóteles Sandoval, por desconocer —según él— el tamaño de las colas que arrastran algunos funcionarios y la fétida cloaca de donde salieron. El gobierno tapatío es un chiquero donde cohabitan revolcados y salpicados en un insaciable y voraz afán por hacer de la transa una actividad cotidiana, al ritmo no del famoso "Jarabe Tapatío", sino del Jarabe tapa todo.
No terminaba el escándalo del mentiroso ex contralor Víctor Urrea Stettner, cuando quien lo sustituyó —su amigo y socio por cierto— fue cesado al hacerse público que contaba con una inhabilitación decretada por la Secretaría de la Función Pública por anomalías en su anterior cargo en la Profeco. Aun así, transgrediendo la ley, laboraba impunemente en el ayuntamiento tapatío. Pero después de él, quien también bailó el Jarabe tapa todo fue el siguiente en la lista de interinos de la contraloría municipal —también socio de los otros dos—, a quien le destaparon un largo historial de corrupción e impunidad. Lo más aberrante del caso es que, una vez evidenciados los ilícitos, en lugar de emprender acciones legales, simple y sencillamente Aristóteles los separó del cargo. ¿No es esto encubrimiento y complicidad?
Este escándalo de corruptelas e impunidad no debe quedar en la cómoda destitución de los funcionarios señalados: se requiere una investigación clara y transparente para determinar el tipo de responsabilidades administrativas y penales, que se les pueden fincar. Denuncias ya existen, habrá que esperar que la procuraduría actué y no las mande a la congeladora. La sociedad tapatía exige que se designe urgentemente un nuevo contralor que ostente un adecuado perfil profesional y amplia solvencia moral para que resuelva las incomodas quejas de corrupción que se han encauzado contra ex contralores y otros corruptos funcionarios. Por cierto, ¿y la zarina anticorrupción? ¡Ojalá no ande en Las Vegas!
Llegó el tiempo de rendir cuentas y hacer un balance en la gestión de los alcaldes metropolitanos: Tonalá no se ha notado, pero según algunos tonaltecas las cosas marchan por lo menos sin los anteriores escándalos y aspavientos que caracterizaron a otras administraciones; Zapopan parece que ha venido de menos a más, quizá no con la celeridad que los ciudadanos esperan. Falta más obra pública y atención al ordenamiento urbano, pero por lo menos existen algunos proyectos concretos, sobretodo en temas de movilidad. En Tlaquepaque se ve un desempeño discreto, hace falta trabajar en el tema de rehabilitación de vialidades, aseo público y temas ecológicos. En Tlajomulco, a pesar de distraer constantemente los reflectores mediáticos, se ha privilegiado el apoyo social y se avanza en la regularización de los fraccionamientos.
Lástima que Guadalajara haya sido en este año tan golpeada y vapuleada — ¡Y su gobierno también!, dirían los spots institucionales. Qué tendrá que decirnos Aristóteles en su primer informe de resultados, cuando no pudieron ni tapar un bache y se pasaron el año intentando adjudicar mañosas licitaciones, comprando a sobreprecio, justificando mentiras, encubriendo cochupos, viajando a Las Vegas. Y bailaron el Jarabe tapa todo.

¡Encuerados!

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Encuerados y en ridículo dejó el sitio Wikileaks a la diplomacia estadunidense y de paso encueró el cochambre, inmoralidad e ineficacia de los instrumentos de información, defensa y seguridad del Estado mexicano. El escándalo reconfirma la prepotencia de los gringos, el menosprecio por México y el mundo, pero también demuestra la pequeñez del “enano de tapanco” (Felipe Calderón) y la fragilidad y vulnerabilidad de las instituciones mexicanas; se encuera así la realidad de un gobierno angustiado, un Ejército lento, mal preparado, temeroso de su incapacidad por salir avante al entrar en diversos sitios de la geografía nacional, confrontado con la Marina y, lo más grave, demandante de barbaridades tales como la pérdida de garantías y Estado de sitio.
También se filtró el reconocimiento del erróneo cálculo que hizo Calderón acerca de los niveles de corrupción e impunidad en el país, el “estrés” que le genera la inseguridad y su solicitud de ayuda a Washington para que en un momento dado los estadunidenses “intervinieran” en el país. ¿No es eso traición a la patria?
La gran información que hoy se difunde sin control gubernamental provocó la histeria del gobierno estadunidense y la realidad es que haber encuerado la verdad, por cruda que sea, no es más que refrendar lo que era un secreto a voces.
En Jalisco también hay encuerados. Juan Sandoval Íñiguez, antítesis de lo que debiera ser un sensato, conciliador y humilde pastor religioso, ha sido encuerado en su ya de por sí escasa honorabilidad como cabeza de la grey católica en Occidente. Queda claro, ha solapado y consentido actos pederastas que desequilibrados emocionales como Marcial Maciel promovieron a la sombra de la corrupción e impunidad que se esconden detrás de muchos púlpitos. Sandoval es pederasta en grado de complicidad, conoció de muchos casos y ni los evitó, ni los denunció ante la autoridad competente. No debe ser impune ni esconderse tras la falaz e inexistente “investidura plenipotenciaria celestial” para evitar comparecer al llamado de la autoridad.
Y en más encuerados, sigue siendo el ayuntamiento tapatío donde la desvergüenza encuentra sus mejores exponentes al encuerar la desfachatez de algunos “servidores públicos” que parecen empecinados en hacer de las mentiras, complicidades y fechorías una práctica gubernamental recurrente. Encueraron la mentira del contralor Víctor Urrea Sttetner, quien había pretextado ir a Tucson en día laborable a desahogar revisión médica de su esposa –en avión privado, dijo, pagado por su seguro de gastos médicos-; cuando en realidad viajó a Las Vegas, en aeronave de pudientes empresarios que forman parte del padrón de proveedores del Ayuntamiento de Guadalajara. ¿Qué turbios negocios o concertaciones habrán concretado?
¿Cuántos cochupos y mentiras de “funcionarios probos” se conocerán?, ¿cuántos pederastas se seguirán descubriendo? y ¿qué otros asuntos delicados más se difundirán en cuanto a la realidad de la diplomacia gringa, la fragilidad del gobierno e instituciones mexicanas y las debilidades terrenales de pastores clericales, de empresarios y de gobernantes?

Enanos, peleles y gigantes

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Asesinamos a su marido por ineficacia policial, ¡discúlpenos!, prometo que ya no entrarán a su jardín agentes encapuchados disparando a mansalva, ni volveremos a confundir su camioneta con la que buscábamos; para compensarle su pérdida le daremos una pensión vitalicia, una beca de estudios a sus hijos y pagaremos las deudas de su esposo”.
Así o más descarada y cínica la justificación del gobernador de Colima, Mario Anguiano, quien con dinero pretende sustituir la vida de un ser humano y justificar su gigantesca incapacidad.
El enano de tapanco Felipe Calderón no se queda atrás y asegura que el gobierno federal investigará y esclarecerá el asesinato del ex gobernador Silverio Cavazos, tope en lo que tope y deja entrever la posibilidad de indemnizar a los deudos de víctimas de los daños colaterales del crimen y la delincuencia. ¿Con qué dinero?, ¿de cuál partida?, ¿bajo qué concepto?, ¿cuánto vale una vida humana?
Desde su bunker, Calderón insiste que “vivimos en paz y libertad”, cuando sabemos que su gobierno de lo único que ha sido capaz es de ser, al igual que Fox, un burdo títere que maneja el inefable Carlos Salinas, quien ha gobernado de facto y busca ahora en Enrique Peña Nieto la continuidad de su interés insaciable por detentar el poder a costa de lo que sea.
Es la misma línea de gobierno entre tipejos cortados por la misma tijera, Peña Nieto sin ningún pudor y con toda la impunidad se ha gastado 950 millones de pesos en promoción personal y queda la duda si su boda con “la Gaviota” también será a costa del erario.
Ojalá su emulador tapatío, quien con su “gaviota región cuatro” se escapó a Las Vegas, no insista en remedar cada una de las acciones del engominado gobernador mexiquense, porque entonces no habría en las arcas del gobierno municipal dinero que alcance para pagar tanto egocentrismo.
La impunidad no es exclusiva de los gobiernos, basta mencionar al descarado Obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, quien enfrenta una acusación de fraude por 130 millones de dólares y “convenientemente” sufrió una afección cardiaca un día antes de su comparecencia ante la autoridad que lo requiere; posteriormente apareció rebosante, bravucón, sin pena, ni cargo de conciencia en el aniversario de un lujoso restaurante. ¡Milagro!, ¡milagro!
Aquí en Jalisco, “el cavernal” Juan Sandoval tampoco debe ser impune y por obligación denunciar ante la PGR los seis casos de pederastia que ha dicho conocer y solapar, de lo contrario, ante la ley es cómplice y se le debe sujetar a proceso.
¿Cómo le creemos al gobierno de cualquier partido y de cualquier nivel que se está abatiendo la corrupción, el crimen y la inseguridad cuando no nos ajustan los números para contar los ejecutados, ni los ejemplos para evidenciar la impunidad?
Ver caminar marionetas gigantes por la ciudad, como parte de un espectáculo urbano que nos ha costado más de 85 millones de pesos, no debe ser una distracción para olvidar que hay gobernantes y personajes públicos que son títeres en la gigantesca carpa del circo de la impunidad, donde no somos espectadores sino víctimas o sobrevivientes.

¡Viva Las Vegas!

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

El presidente municipal de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, es un digno ejemplo de la nueva clase de gobernantes ni-ni, que ni gobiernan, ni dan resultados.
Su triste paso por la alcaldía tapatía se limita a los vergonzosos escándalos por las mañosas licitaciones para comprar chalecos a sobreprecio y descontinuados; la compra de uniformes caros, de mala calidad y a un proveedor registrado bajo el giro de servicios de planchado por docena, familiar del jefe de la policía municipal; la pretensión de comprar computadoras portátiles “rojas” a un perfecto desconocido; la amañada aprobación de un endeudamiento por mil millones de pesos (ahora en litigio); el montaje en la calle 5 de Febrero; el show contra los franeleros y el “supuesto” operativo contra sexoservidoras en el Centro de la ciudad al que llevaron cámaras y hasta director de escena, y la obligada reculada en la asignación directa para arrendar 360 patrullas.
A lo anterior se suma el canibalismo con que bloqueó la posibilidad de que por parte de la federación se etiquetaran recursos para el SITI (Sistema Integral de Transporte Intermodal), con lo que se quedó como el perro de las dos tortas: sin su tren volador y sin la ampliación de las líneas del tren ligero.
Los escasos 100 millones que pesos que fueron etiquetados para estudios de movilidad urbana son el resultado de los obstáculos que absurdamente propició Aristóteles y que como burdos comparsas algunos legisladores federales jaliscienses consintieron, para luego, junto con otros diputados, azuzar a Luis Videgaray a fin de hacerle el caldo gordo al engominado de moda, Enrique Peña Nieto, a cuya imagen y semejanza aspira el alcalde tapatío.
Congratularse como lo ha hecho Emilio González con el presupuesto destinado a Jalisco es agradecer los retazos del hueso, porque no cumple con las expectativas ni es digno para el Estado; si bien es cierto que hay un recurso importante destinado al rubro de carreteras, ¿quién les dijo cuales?, ¿las conocen siquiera?
No obstante el momento crítico en nuestra vapuleada economía, el gobierno federal ha preferido privilegiar los sueldos para más de tres millones de burócratas, rentas, vehículos, seguros, celulares, difusión, propaganda, viáticos y todo lo que sirva para justificar la dilapidación del dinero de los mexicanos.
Así que el pomposo discurso del presupuesto histórico se reduce a palabrerías mientras millones de mexicanos sigan en pobreza y pobreza extrema, mientras haya desempleo y la constante sea la inseguridad pública, el miedo, la pérdida de inversiones y la caída de todos los sectores productivos.
Sin embargo, son realidades que los gobernantes ciegos y sordos se niegan a reconocer en una incomprensible cerrazón que los hace actuar como el alcalde tapatío, quien más que buscar construir un camino hacia el gobierno del Estado, hace todo lo contrario alejándose de la gente y ganando detractores en su intrascendente gobierno de encuestas.
Mientras en Jalisco el presupuesto para movilidad quedó como “Margarito”, hecho piltrafa y arrinconado en su esquina creyendo que iba ganando, Aristóteles tiró la piedra y se fue a Las Vegas.

Canibalismo encopetado

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

El problema del modelo de Macrobús impulsado por el insensato latrocinio de Emilio González, Herbert Taylor y demás cómplices, es que fue ideado como un negocio redituable para sus bolsillos personales y no como parte de una solución integral al problema de movilidad que mantiene colapsada a la ciudad.
El fracaso de esta burda copia del BRT tiene que ver con su deficiente diseño estructural; sus estaciones tan próximas, obesas y ociosas; el pesado armatoste que apenas alberga un centenar de personas; su defectuoso e incompatible sistema de prepago; su escasa contribución al medio ambiente; su falta de estética y adaptación urbana; el nulo impacto en la agilización del transporte privado; la mala coordinación entre las rutas alimentadoras; el detrimento comercial del corredor por donde se implementó y, en general, por tratarse de una solución arcaica y tercermundista.
No obstante la terquedad de Emilio González, el Macrobús no era la molestia; sino la forma, la imposición y la transfiguración de un sistema que quizá haya dado buenos resultados en algunas ciudades, pero también grandes fracasos como en la nuestra, producto de visiones mezquinas y eminentemente lucrativas.
Surge entonces a iniciativa de los alcaldes Héctor Vielma, Miguel Castro y Enrique Alfaro, una propuesta a la que por conveniencia se suma Emilio González y se presenta el SITI (Sistema Integral de Transporte Intermodal), solución en la que se acuerda impulsar como ejes de la movilidad metropolitana al tranvía eléctrico (exitoso en ciudades como Burdeos, Sevilla, Atenas, Budapest, Phoenix o Berlín), tren ligero y BRT, previas adecuaciones técnicas y conceptuales.
Se da un acuerdo inédito donde convergen los consensos por encima de las diferencias partidistas y se avanza hacia la consolidación de un proyecto viable y oportuno.
Pero a la par se magnificó la arrogancia, mediocridad y canibalismo del presidente municipal de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, quien ensimismado en el capricho del protagonismo y el absurdo de la intolerancia, se mostró apático desairando la contundente solución con el pobre argumento de “no me invitaron”; cuando en realidad su oposición obedece al hecho de no haber sido el impulsor del proyecto, evidenciando no sólo envidia y celos políticos, sino enana capacidad y cínica pasividad.
Es inadmisible la postura de Aristóteles, quien instalado en un insano egocentrismo se aleja de las expectativas sociales.
Pobre figurín reducido a la mofa colectiva por ser incapaz de tapar un bache, mucho menos de impulsar un liderazgo boyante, ya que ha actuado cual caníbal traicionado a sus compañeros alcaldes, a su partido y a los jaliscienses en general.
Flaco favor hizo al buscar sumarse al proyecto después de haber sopesado la opinión pública, puesto que circulan versiones entorno a que más que ayudar lo único que hizo fue obstaculizar las gestiones que los impulsores del SITI pretendieron con legisladores federales.
Lástima que su canibalismo encopetado le haya negado a Jalisco opciones reales de movilidad, mientras que, como el perro de las dos tortas, se quedó sin tren ligero y sin su utópico tren volador.

Un deseo llamado Tranvía

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

El rotundo no al sistema BRT como eje vertebral del plan de movilidad impulsado por el gobierno estatal y una camarilla de empresarios obedece al rechazo generalizado y a la mala planeación y ejecución de un proyecto que fue pensado en función del lucro y los dividendos.
El Macrobús, copia burda, inoperante y fallida aquí de sistemas adoptados en otras latitudes, desde siempre estuvo destinado al fracaso, no obstante los señalamientos que incidieron incluso en la debacle electoral del PAN, partido que desde el gobierno embutió con calzador el negocio particular por encima del interés general.
Hace casi dos décadas, gobiernos proyectistas, visionarios y con altura de miras ya habían resuelto el problema de movilidad integral para el área metropolitana y ofrecieron como respuesta las líneas 1 y 2 del tren ligero, así como los proyectos de continuidad y estudios de viabilidad. Planes truncados por la visión encontrada, enana y deforme de quienes con arrogancia asumieron el poder en medio de desconcierto, incapacidad e improvisación.
Decirle no al Macrobús es decirle sí a los ciudadanos, es escucharlos y buscar los consensos que permitan a la metrópoli y a quienes la habitamos contar con un sistema de movilidad adecuado, moderno y eficiente.
Politizar el tema y lanzar culpas con respecto a la pérdida de los recursos etiquetados es perder el tiempo y encontrar el pretexto perfecto para no hacer nada.
Recién surge desde Zapopan una propuesta firme y contundente que ubica en el tranvía eléctrico una solución que ha demostrado ser adaptable y exitosa en muchas ciudades del mundo, sin menoscabo de su integración con las líneas existentes del tren ligero, sus futuras ampliaciones e incluso con el corredor ya habilitado con el Macrobús, previas modificaciones funcionales y operativas.
La movilidad urbana no necesariamente requiere de altas velocidades, sino de eficiencia en las rutas y el transporte, porque lo que se busca es conectar puntos interurbanos sin dejar de lado los beneficios de la comodidad, imagen urbana, impacto ecológico y la posibilidad de agilizar incluso el tránsito de los vehículos particulares.
No se trata de buscar trenes voladores o rutas exprés en pasos elevados, sino de proyectos viables, aterrizados y sobretodo con sustento técnico, no político y mucho menos con visión de lucro particular.
Así como la sociedad le dijo "NO" al Macrobús, también le dice "NO" a la inseguridad pública, basta ya de crimen y delincuencia, basta de soslayar la realidad y aparentar que "no pasa nada"; lo único a la alza en el Estado han sido los índices de delincuencia organizada y no organizada, los delitos ordinarios, las pugnas entre cárteles y los enfrentamientos entre capos y policías; casos todos donde inocentes han muerto.
El gobierno del Estado es responsable de garantizar la seguridad pública, de lo contrario se vuelve fallido, como de facto lo es, y condena a la sociedad a sobrevivir entre sangre y fuego. Hay dos deseos comunes, uno de seguridad y otro llamado tranvía.

Crimen organizado, gobierno destrozado

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Jalisco se convulsiona entre sangre y fuego, entre miedo y desconcierto; es el desorden la constante y el desgobierno sinónimo de una administración estatal aturdida entre pugnas político-partidistas que navega sin timón y a la deriva entre resacas etílicas, ocurrencias, simulaciones y mentiras.
Da asco que frente a la realidad, el gobierno estatal insista en que no pasa nada, que se trata de hechos aislados que sólo afectan a delincuentes. ¿Habría entonces que portar todos un chaleco antibalas que además tuviera la leyenda “no me tiren, no soy narco”?
¿Acaso tenemos que acostumbrarnos a ver cuerpos colgados de puentes peatonales, a encontrar restos humanos en bolsas negras, a ver cabezas humanas en los cruceros o a que la noticia principal de todos los medios sea sobre crimen e inseguridad?
El gobierno estatal, réplica burda del federal, no ha tenido la capacidad para frenar la violencia, no hay estrategia, no hay coordinación, no hay rumbo. Es tiempo de dejar la modorra y exigir que cumplan con su responsabilidad o que dejen los cargos para quien sí pueda con ellos.
No sólo es Jalisco, urge conformar un auténtico consejo nacional de seguridad, donde se involucren a conciencia y con determinación los poderes de los gobiernos federal y estatales, la iniciativa privada y todos los sectores, instituciones, asociaciones y organizaciones involucradas en los temas de seguridad nacional, pero de manera seria, no para las fotos ni los discursos.
Falta coordinación entre los órdenes de gobierno, se necesitan plataformas comunes y estrategias integrales de comunicación, políticas, criterios, evaluaciones, sanciones y control, pero sin pretender crear monstruos como un mando único de policía que centralizaría el poder, las decisiones y el control en manos de uno o unos pocos.
Puede y debe haber coordinación estratégica sin vulnerar la autonomía ni subordinar la autoridad hacia otra de mayor jerarquía pero con diversa competencia.
Dejar de hacer ha sido lo más cómodo para los gobiernos, lamentarse cada vez que sucede un acontecimiento violento es la única respuesta; no es aceptable justificar la incapacidad de sus reacciones a la falta de equipo, dinero y tecnología. ¿Qué no derrocharon tres mil millones de pesos en fiestas y celebraciones?
Todos somos vulnerables ante esta crisis, ¿es necesario que la inseguridad los alcance en sus familias o sus allegados para ponerse a trabajar? Que lamentable sería que fuera así. Vivimos a merced de gobiernos ineptos y pusilánimes que no son capaces de tapar un bache y que prefieren defender negocios particulares, como el recién sepultado Macrobús, antes que coordinarse para ofrecer soluciones a la sociedad.
Mientras no se quiten las camisetas de sus partidos y se pongan la de Jalisco, seguiremos en medio del crimen organizado y un gobierno destrozado.

Los reculones

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Aunque burda y fallida, la intentona de Aristóteles Sandoval por propiciar una imagen de transparencia y rendición de cuentas al recular la adjudicación directa que de albazo se autorizó en el cabildo tapatío por 185 millones de pesos a la compañía Fintegra para que arrendara 360 patrullas, le ha multiplicado en la percepción social muestras de rechazo por los continuos menoscabos al erario público en favor de mezquinos intereses que con base en “cochupos” buscan pagar favores o beneficiar compadrazgos, provocando incluso disensos entre los propios regidores priistas y algunos funcionarios cercanos, quienes no están dispuestos a cargar con los costos políticos.
Es muy inocente pensar que la determinación del alcalde tapatío obedeció a un acto de voluntad, cuando fue la presión mediática, política y social el motivo principal del obligado reculón que no pudo evitar.
Si la intención de terminar con la corrupción e impunidad hubiera sido más que discursos, la gestión de Sandoval no se habría distinguido por la serie de tropelías e irregularidades que todos conocemos: compra de chalecos descontinuados, a sobreprecio y con una empresa boletinada por sus transacciones fraudulentas; compra de uniformes caros, de mala calidad y a un proveedor cercano a la familia del Jefe de la Policía, cuya empresa “textil” es un negocio de planchaduría por docena; la pretensión de adquirir computadoras portátiles “rojas” a un vendedor desconocido; la amañada aprobación de un endeudamiento por mil millones de pesos sin reglas claras de aplicación; así como los exagerados e ineficaces montajes policiacos.
También Emilio González ha reculado en su supuesta “lucha” contra quienes mantienen el control de la Universidad de Guadalajara y usan el recurso público para financiar proyectos parauniversitarios que nada aportan al incremento de la matrícula, la construcción de aulas y el fortalecimiento de la academia.
Después de pasar la cruda de su borrachera, como que el tema le empezó a dar “asquito” o miedo, porque no ha logrado que se auditen los recursos universitarios y se transparenten los ingresos de las empresas de extensión y difusión cultural, ni siquiera ha despeinado a los incondicionales de la burguesía dorada y sólo se ha limitado a entregar en abonos y con personeros de por medio los recursos federales que corresponden a la universidad. Emilio no se atreve a exigir la rendición de cuentas porque su bravuconería fue sólo una pose al calor de los tequilas.
Otros que metieron reversa a la palabra empeñada fueron los legisladores federales, quienes no se atrevieron a bajar un punto porcentual al IVA, tal y como lo habían acordado y hecho público.
Si la prioridad fuera cumplir con la sociedad, habría recortes al gasto corriente, a los gastos ceremoniales, de protocolo, comunicación, representación y de las infladas nóminas burocráticas, entre muchos más.
Algo en común tienen los legisladores federales priistas, Emilio González y Aristóteles Sandoval; la obligada reculada en todos los casos obedece a una empecinada idea que los mantiene pensando en 2012, cuando en 2010 ni han cumplido sus promesas, ni han dado resultados.

Ojos cerrados y oídos sordos

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Algo debe pasar en Los Pinos que termina por cegar la visión del Ejecutivo en turno y sesgarle la realidad al grado de negar lo innegable y afirmar lo que no existe. ¿Síntoma panista o condición general?
En los últimos dos sexenios se ha propiciado un deterioro de la institución presidencial y de la política en general; se han degradado a su mínima expresión los valores políticos y la palabra empeñada es estéril; igual se ofrece, igual se olvida.
El respeto dejó de ser un instrumento de entendimiento; mientras la diatriba y el disenso han sido la tónica de gobiernos intolerantes, improvisados y empecinados en encontrar remedios milagrosos que se han traducido en fracasos, errores y desencantos. Los hilos negros no existen.
La falta de empleo y la debacle económica han acentuado la brecha que separa a los pobres de los ricos; los gobiernos panistas terminaron con la clase media y extremaron las condiciones de desigualdad y oportunidades.
Un signo visible de las pésimas decisiones en materia económica es la proliferación de primodelincuentes, en su mayoría carteristas y ladrones de casa-habitación que reinciden en actividades delictivas hasta vincularse en gran medida con el narcomenudeo y el crimen organizado.
La degradación del tejido social incluso ha provocado brotes subversivos que son una latente amenaza contra el orden y la paz nacional, el propio gobierno ha reconocido actividades paramilitares que evidencian el Estado fallido y la ausencia de un gobierno que sea capaz de gobernar y preservar el Estado de derecho.
Aparentando que nada pasa y que se mantiene la rectoría del Estado en las actividades neurálgicas del país, se abona a la incertidumbre y se deja a la suerte el rumbo del país.
Es patético que Calderón insista una y otra vez por todos los medios que se va ganando la guerra contra el crimen y el narcotráfico; guerra propiciada por él y su necesidad de legitimación. Su guerra no se está ganando y, por el contrario, lo menos que ha provocado es un clima de creciente turbación y miedo que ahuyenta la inversión privada y merma la producción de bienes y servicios.
Fracasó el presidente del empleo, fracasó su decálogo de buenas intenciones, fracasaron las políticas económicas y las macro cifras siguen muy lejos de los bolsillos de los mexicanos. El país ha perdido competitividad, el rezago es la constante, la producción no crece y las necesidades son cada vez mayores.
Aun así, el gobierno federal ha destinado casi tres mil millones de pesos a los festejos del Bicentenario del inicio de la Independencia y Centenario de la Revolución, cuando en estados sureños y del golfo hay millones de nuevos pobres que, por los fenómenos climáticos, lo han perdido todo.
No se puede gobernar con ojos cerrados y oídos sordos, no se vale que haya subejercicios presupuestales cuando lo que se debe hacer es fomentar la inversión para generar empleo; basta de engrosar el gasto corriente y dispendiar el erario en banalidades que -como otro panista-, Emilio González ha hecho reiteradamente en Jalisco.

La resaca de la borrachera

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Una de las típicas conductas asociadas con los desequilibrios emocionales y la dependencia alcohólica es la negación de los hechos cometidos durante la intoxicación etílica o el episodio neurótico. Emilio González, quien protagonizó la semana pasada un vergonzoso desaguisado en el domicilio particular del no menos desvergonzado capo Raúl Padilla, se niega a aclarar de cara a los jaliscienses el motivo que lo llevó a cometer tan bajo y rastrero acto.
Tampoco se han conocido los acuerdos (si los hubo), lo que abona más a la teoría de que sólo se trató de un arrebato propio de un borracho.
Ya sea a iniciativa propia o a sugerencia de algún “iluminado” asesor, el resultado es el mismo: el desprestigio de la política como principal instrumento de entendimiento y mediación, y la degradación de la institución gubernamental para arrastrarla entre las cloacas donde se conduce y opera el autonombrado líder del grupo universidad.
Seguramente no fue Fernando Guzmán quien incitó el atropellado encuentro, sino al contrario, toda vez que ha trascendido que los propios escoltas del Ejecutivo tuvieron que llamar al Secretario General de Gobierno para que sacara literalmente a Emilio González de la casa de Raúl Padilla y enmendara, si es que había algo que hacer ante tan pusilánime escena.
Después de la trasnochada, y con la resaca a cuestas, Emilio González y el rector Marco Antonio Cortés Guardado aceptaron la mediación del “brillante” Alonso Lujambio, quien de inmediato encontró la solución: mesas de diálogo.
Ante tan contundente solución reforzada con las fotografías en primer plano donde Emilio y Marco Antonio Cortés fingen cordial acercamiento, el resultado es evidente: se ha incrementado la incertidumbre en la solución del conflicto, pero también las exigencias de ambas partes, que se disputan los principales espacios mediáticos locales y hasta nacionales para sostener sus argumentos -a costa en los dos casos- del erario público.
Sería interesante saber cuánto dinero han gastado en la promoción y publicidad de sus posturas, de qué partidas lo están erogando y de qué forma lo van a justificar cuando el fondo del asunto tiene que ver con un dinero que una parte dice le corresponde, porque ya no tiene, y la otra lo niega, porque no tiene.
Es evidente que ambas partes pierden, porque, por un lado, continuar sacando estudiantes a las calles como medida de presión significa que la universidad pública descuida su tarea fundamental al distraer a los alumnos y dejar de impartir clases. Por otro lado, un gobierno improvisado e incapaz de poner orden no cumple con propiciar y mantener las condiciones que garanticen el acceso a la educación superior.
Hay voces en la Universidad de Guadalajara para dejar de lado la modorra y exigir cuentas claras, terminar con los cazicazgos y desmarcar las actividades parauniversitaras de las académicas; falta ver si en el gobierno del estado alguien tiene los arrestos para aprovechar la coyuntura y terminar con el yugo padillista de una buena vez.

Lo público de la universidad pública

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

La universidad es un espacio plural donde convergen diversidad de criterios al tenor de un eje rector: la formación integral del educando. La autonomía universitaria significa la capacidad legal de autogobernarse bajo normas y principios legales dispuestos en leyes y reglamentos que sustentan su origen y regulan su actuar.
El ejercicio presupuestal derivado del financiamiento público obliga a las universidades a la transparencia y rendición de cuentas, al escrutinio, la pulcritud y a demostrar mediante diversos mecanismos de auditoría la correcta y eficiente aplicación del dinero público.
La planeación presupuestal significa la anticipación a los más probables escenarios dentro de un periodo de tiempo y la priorización del gasto en función de la actividad primordial de la institución. En el caso de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el fin supremo, su objeto y razón de ser es la impartición de educación media superior y superior, así como coadyuvar al desarrollo de la cultura en la entidad.
Pero hay percepciones encontradas entre el gobierno del estado y la UdeG, enconos alimentados por los egos de quien considera al erario una extensión de su billetera y quien cree que la UdeG es una propiedad personalísima destinada a la autocracia de una casta.
Emilio González y Raúl Padilla: ¿cuál es el piadoso y cuál el capo?, ¿quién la víctima y el victimario?, ¿cómo distinguir entre el policía y el ladrón, entre el borracho y el sobrio? Mientras se debaten las respuestas de esta discusión que evita el fondo de la pugna, ¿dónde quedan los fines de la Universidad y la responsabilidad del gobierno estatal? ¿Qué explicación se le da a la sociedad que aporta con sus impuestos el dinero que ahora se disputan cual botín entre piratas?
La nueva Ley de Fiscalización estatal establece ya la revisión del desempeño que pretende evitar el direccionamiento caprichoso y abusivo del presupuesto como lo hacían los antiguos caciques de pueblo, quienes presumían la correcta aplicación del gasto en la construcción de un flamante puente en un lugar donde no hay río, ante la mirada atónita y desconcertante de los pobladores que carecían de los más indispensables servicios públicos.
Sin que implique estar a favor o en contra del gobernador, es importante que la UdeG, antes de pedir más recursos, primero justifique por qué ha dejado de incrementar la matricula escolar para dar prioridad al financiamiento de empresas parauniversitarias.
Que los directivos universitarios expliquen por qué no son admitidos más de 60 por ciento de los aspirantes en algunas carreras, por qué no ha crecido la red universitaria, por qué los edificios y el mobiliario están en malas condiciones en más de la mitad de los centros y campus universitarios, mientras otros espacios extracurriculares tienen las mejores instalaciones, y por qué quien preside todos los patronatos y comités de las empresas parauniversitarias sigue acumulando riqueza a costa del erario público.

Emilio: de amor y de sombras

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Emilio González inició el segundo trienio mostrándose amoroso y complaciente con el joven pero experimentado alcalde de Tlaquepaque, a cuya asunción asistió presuroso, evidenciando el desprecio al primer edil de la capital del Estado. Hizo lo propio acudiendo a la toma de protesta de Enrique Alfaro, con quien ya había entablado un romance político.
A ambos les coqueteó hablándoles de las mieles del erario para finalmente utilizar la trampa y simulación no sólo para engañarlos, sino para mentirle a los ciudadanos y prometerles con la ligereza de su lengua, el cielo, la luna y las estrellas.
Obras son amores y Emilio ha demostrado que su amor es lo que en el lenguaje popular llaman “padrotear”. Voluble, traicionero y cobarde, como suele ser, ha dejado de manifestar respaldo a los presidentes municipales, dejándolos en las sombras para volcar su amor a su otrora adversario, Aristóteles Sandoval, a quien corteja de cerca y de la mano lo lleva a pasear con una venda en los ojos para después embrocarlo y dejarlo solo con la idea del ridículo tren de levitación magnética, que ilusamente soñaron con introducir al esquema de movilidad de la urbe tapatía. ¿Cuánto más le durará el amor y regresarán las sombras?
Igual pasó con la Universidad de Guadalajara, a la que apoyó acudiendo a sus marchas y mítines en su papel de entonces dirigente panista, viéndosele del brazo de su hoy antagónico Raúl Padilla, capo y cacique universitario, al que enfrenta cuando decide lanzar como cabeza de turco al ex rector Carlos Briseño Torres, a quien también le juró amor en su valiente cruzada contra la impunidad y el fariseísmo del autonombrado dueño de la universidad pública, para luego, de forma por demás cobarde, dejarlo al garete, a la sombra del capo y consintiendo que le masacraran sin ninguna misericordia.
Emilio tiene que probar que su jueguito bravucón no es una pose para que no le suceda lo que a Francisco Ramírez Acuña, quien de persecutor y señalante permanente de las tropelías de Raúl Padilla es ahora su más fiel aliado y comparsa, al grado que sus esbirros en el Congreso Local le promovieron un homenaje oficial magnificando su figura autocrática y aplaudiendo sus aportes a la cultura del cacicazgo, la impunidad y el clientelismo.
Emilio debe mostrar que tiene valor y el coraje suficiente para enfrentar a Raúl Padilla promoviendo una auditoría integral a la casa de estudios que ha manejado discrecionalmente casi 40 mil millones de pesos en los últimos siete años; dinero gastado en las empresas parauniversitarias que son el gran negocio que el capo Padilla preside.
Los recursos para la universidad deben ser entregados previa etiqueta legal para ampliar la matrícula y el nivel de la calidad académica, así como para incrementar la investigación superior y no para engordar los grandes proyectos personales de Raúl Padilla.

Bicentenario ¿algo que celebrar?

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Hay muchos pueblos mexicanos donde, por el número de casas y de habitantes, es muy común que existan altavoces desde donde se dan avisos a la población. “La bocina” la conocen en muchas localidades y no es raro escuchar mensajes como “ya salió el pan en la tienda del panadero” o “ya tiene tamales doña Juanita”. También es común escuchar avisos sobre festejos o cancelaciones de los mismos; en más de alguna ocasión se ha escuchado algo así como: “sí habrá bautizo, pero no fiesta, porque están velando al hermano del que van a bautizar”.
Algo así ha pasado con este tan llevado y traído festejo del Bicentenario. Por un lado, es el momento para enaltecer nuestros valores cívicos y patrióticos, remembrar a los héroes que nos dieron patria y libertad, reconocer que tenemos un pasado a partir del cual se ha construido lo que somos y, en general, avivar el sentimiento nacionalista; por otra parte, la pregunta obligada es ¿Qué hemos conseguido en estos 200 años - o menos, porque la consumación de la Independencia fue en 1821-? ¿Hay ánimo de festejo?
En la televisión vimos el zócalo de la ciudad de México y la avenida Reforma convertidos en un corredor donde se montaron toda clase de escenarios y desfilaron todo tipo de alegorías con motivo del Bicentenario. La población atiborró esos espacios, no obstante las diversas manifestaciones vertidas en medios de comunicación, redes sociales y hasta sectores del propio gobierno que sugerían ideas catastróficas. Pero también apreciamos la guerra por el rating en las televisoras, “no salga” –era el mensaje- “vea los festejos del Bicentenario con nosotros”.
Los festejos costaron miles de millones de pesos, contaron con espectáculos mandados a hacer en Australia, juegos de luces y proyección en tercera dimensión de ingeniería Alemana, un espectáculo de fotografías que se proyectan sobre monumentos ideado por franceses y un monumento que tendría cuarzo del Brasil y acero de Italia, ¡vaya Independencia!
¿Cómo festejar cuando no tenemos condiciones para hacerlo? No hay seguridad pública, no hay empleos, no hay avances en educación, hay retrocesos en salud, no crece el turismo, la economía no se recupera, bajamos en competitividad y en general estamos en un profundo estancamiento.
¿Cómo festejar cuando en lo que va de este régimen han acontecido unas 30 mil muertes? ¿Cómo hacerlo cuando 30 millones de compatriotas apenas alcanzan para comer y más de 50 millones son pobres? ¿Cómo tener ánimo festivo cuando en cientos de ciudades del país los muertos son noticia de todos los días?
Mientras que en el Bicentenario se derrocharon enormes cantidades de dinero, en municipios del Sureste mexicano, azotados por las condiciones meteorológicas, miles o millones de ciudadanos no tienen nada que comer, perdieron sus casas, cosechas y pertenencias, ¿tendrán algo que festejar?

Emilio y el engaño de M.A.R.T.A

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Gobernadores visionarios que impulsaron en su tiempo la construcción de las líneas 1 y 2 del tren ligero no se equivocaron al apostar por éste medio como una alternativa eficiente y viable a mediano y largo plazo.
Los resultados están a la vista y no se necesita más que sentido común para reconocer que la solución a los problemas de movilidad esta aquí mismo en la zona metropolitana y no en otras latitudes como mañosamente han pretendido hacernos creer.
Integrar un sistema que alterne trenes interurbanos, transporte articulado, pre metros o pre trenes es la mejor solución en una ciudad que no requiere de transportes que corran a altas velocidades o circulen grandes distancias.
Los modelos europeos y asiáticos que conectan regiones y ciudades a gran velocidad y son una alternativa al transporte aéreo no son los adecuados para nuestra realidad porque aquí no requerimos conectar ciudades, sino ganar tiempo, ordenar y hacer más eficiente el sistema de movilidad en distancias relativamente cortas que sirvan para que los ciudadanos se puedan trasladar con rapidez y seguridad.
Pensar en utópicos sueños como un tren de levitación magnética es no tener los pies sobre la tierra y buscar en la ocurrencia una respuesta que ofende la inteligencia y el sentido común de los jaliscienses.
Que no nos quieran vender espejitos, ni ver la cara, en 2006 durante una gira por China, Aristóteles Sandoval conoció perfectamente el tren magnético de Shangai, igual Emilio González en un viaje donde inauguró el Pabellón de México en la Exposición Universal 2010; y nada tiene que ver con el modelo de Atlanta.
El Presidente Municipal de Guadalajara y el Gobernador pasearan de “manita sudada” por Atlanta, con el dinero de los jaliscienses para conocer el sistema de transporte (Metropolitan Atlanta Rapid Transit Authority), M.A.R.T.A. n modelo agotado que data de los años sesenta, obsoleto e inadecuado para los requerimientos de Guadalajara y su área metropolitana.
¿Qué tienen que ir a ver a Atlanta? si de antemano saben que es un modelo que no se adapta a nuestra ciudad; si de verdad quieren conocer sistemas integrales de movilidad interurbana que con éxito se han implementado en algunas ciudades, no es necesario salir del país, basta ir al Distrito Federal o conocer el monorriel del aeropuerto Benito Juárez; ya si de plano la exigencia es salir al extranjero, que conozcan el sistema de trenes en Houston, San Diego o Phoenix.
Mientras sus egos no les permitan ubicarse del lado de los ciudadanos, seguiremos transitando en calles, calzadas y avenidas con más baches que asfalto; con congestiones y colapsos viales a todas horas y todos los días; con más accidentes, con más muertos a causa del deficiente y desquiciado transporte público que nuestras “autoridades” nos ofrecen como su mejor solución a un problema que crece al ritmo que lo hace la población.

Informe de sangre y miedo

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

De más pena que gloria es el balance en cuatro años de administración de Felipe Calderón, que nada nuevo, ni nada bueno tiene que informar.
Su escasa estatura no sólo en términos físicos le ha ceñido una venda en los ojos que le impide ver lo que para el resto es habitual: pobreza, marginación, inseguridad, corrupción, impunidad, incapacidad gubernamental, parálisis legislativa, estado de sitio, caos y desorden generalizado en todos los rubros gubernamentales.
Sin experiencia para gobernar, sin equipo de trabajo, sin consensos políticos y sin legitimidad social, Calderón llegó a la presidencia de la república con la vaga experiencia de haber representado un mediocre papel como legislador federal y un cuestionado desempeño al frente de Banobras y de la Secretaría de Energía.
Empecinado en lograr con las armas y el Ejército lo que no pudo conseguir en las urnas, provocó una escalada de violencia sin precedentes en la historia moderna del país, con una “guerra” emprendida por su gobierno, que al verla perdida la endilgó a la sociedad, a la cual ahora pretende corresponsabilizar.
Es sencillo buscar el aplauso y aprovechar la reforma constitucional que ya no obliga al Ejecutivo a comparecer ante la Cámara de Diputados para reunir a paleros y serviles funcionarios en un ejercicio más que de rendición de cuentas, de lucimiento personal y de intento por privilegiar la imagen antes que el servicio.
Las consecuencias de las acciones emprendidas desde el gobierno son del conocimiento público y es la verdad que Calderón pretende opacar con cortinas de humo como el operativo en que supuestamente murió Nacho Coronel o con la detención de “la Barbie”, actos que contrastan con la realidad que vivimos.
En estos cuatro años el número de muertos por ejecuciones ha llegado casi a los 30 mil, lo que significa unos 20 muertos por día; el número de mexicanos pobres es del orden de los 55 millones, mientras que los pobres en grado extremo son alrededor de 30 millones; el país ha retrocedido en competitividad, el sector turístico se ha rezagado por las emergencias sanitarias, la inseguridad pública y la falta de políticas claras que incluso buscaron la desaparición de la Secretaría de Turismo; ha habido aumentos en impuestos; se cobra por todo, incluso por ahorrar; y si antes alguien no podía comprar un artículo “suntuoso”, ahora menos porque también fueron gravados; unos 35 mil trabajadores fueron desempleados por decreto presidencial al desaparecer Luz y Fuerza del Centro, y hay una política de persecución política por consigna contra el sindicalismo no alineado con Calderón.
El crimen organizado y el desorganizado han matado por igual a candidatos a gobernadores, presidentes municipales, diputados, empresarios, deportistas, artistas, académicos, reporteros, policías, hombres, mujeres y niños. El país se convulsiona en medio de fuego y sangre, la miseria corroe el tejido social, la falta de empleos y oportunidades propicia el desorden y acrecienta la inseguridad en un círculo vicioso que no termina.

¡No manches! Planchan uniformes por docena

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Como en La Ley de Herodes, el gobierno municipal de Guadalajara, al igual que lo ha hecho con los chalecos antibalas, adjudicó recientemente un contrato por siete millones de pesos de dinero federal del programa de Subsidio para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun) para adquirir 1,440 uniformes de policía a un súper proveedor: un microchangarro de "planchaduría por docena" en Providencia.
Es inadmisible que el ayuntamiento siga solapando las irregularidades de su sistema de adquisiciones y la colusión de proveedores "patito" aparentados con funcionarios corruptos bajo el amparo de la impunidad y opacidad que reina en el gobierno municipal.
Esos servidores públicos que "manchan y se manchan" deben rendir cuentas y pagar tras las rejas las consecuencias de sus actos, mientras que el presidente municipal debe dejar de "tirar rostro" por las colonias de la ciudad y dedicarse a gobernar, que para eso fue electo; poner orden en casa y deslindar a su administración de estos cínicos busca chambas y en obviedad de circunstancias cancelar las irregulares adjudicaciones o soportar y cargar el lastre de la complicidad.
La PGR debe dar cause a las denuncias presentadas, toda vez que se trata de dinero federal, así como también la Secretaría de la Función Pública y la Auditoria Superior de la Federación, para que realicen las indagaciones y se finquen las responsabilidades correspondientes.
Ya es típico de esta administración municipal pegar de garrotazos para apantallar con poses mediáticas, sobretodo en temas de seguridad, pero hay que decirles que "no manchen" porque a la luz pública se han evidenciado detalles y pruebas de corrupción millonarias por manipulación de quienes se encargan de las compras y licitaciones.
La licitación LP 005/2010 mediante la que se concursó la adquisición de uniformes para la "Secretaría de Seguridad Ciudadana" se adjudicó con inusual rapidez a un proveedor cuyo domicilio ni razón social corresponden a los datos otorgados cuando se acreditó para darse de alta en el padrón de proveedores como una empresa debidamente establecida y en funcionamiento, ya que la dirección corresponde a un negocio de "planchaduría por docena" ubicado en Rubén Darío y Colomos.
No se justifica tampoco el costo unitario de alrededor de cinco mil pesos, por lo que se aduce sobreprecio, simulación de proveedores, adjudicación amañada, corrupción y asalto artero al erario.

Al César lo que es del César

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Muchos años y el esfuerzo de miles de mexicanos ejemplares le ha costado a éste país mantener una sana distancia entre los asuntos de Dios y los de los hombres. El Estado mexicano laico, consagrado así en nuestra carta magna es una república democrática, representativa y federal cuyo gobierno se deposita en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
El Poder Judicial recae en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y es el máximo órgano jurisdiccional del país. En este contexto y en abono del fortalecimiento de nuestra institucionalidad, las decisiones de la SCJN son inapelables por polémicas que puedan llegar a ser y el acatamiento a sus disposiciones legales debe ser irrestricto. No sorprende que un personaje como el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez atente contra la laicidad del estado, difame y desprestigie el trabajo de los Ministros de la corte y señale arbitrariamente con índice de fuego al Jefe de Gobierno del Distrito Federal como auspiciador de las dádivas y prebendas que según su dicho reciben los impartidores de justicia.
Juan Sandoval tiene que ser citado de inmediato a comparecer ante la PRG, presentar las pruebas que acrediten su dicho y la autoridad debe investigar la acusación que el purpurado profirió sobre Marcelo Ebrard y los Ministros de la SCJN para en caso de que hubiera elementos de prueba, se investigue e integre una averiguación criminal y se solicite al Congreso de la Unión el juicio de procedencia y la consignación ante un juez penal federal.
Si no hay pruebas o no comparece el Cardenal, éste debe ser incriminado por sus delitos contra las instituciones nacionales, como cualquier otro mexicano, puesto que lo que debe preservarse en este país, es el imperio de la ley.
El polémico Cardenal de la Arquidiócesis de Guadalajara interpreta muy a su modo los conceptos legales, argumentando una personalísima moral, que ni siquiera refleja el sentir de sus feligreses, cuando por el contrario debería, por su encargo, preservar la concordia y no incitarlos hacia posturas radicales que nada tienen que ver con la legalidad ni con la preservación del estado de derecho al que todos debemos ceñirnos. Pero también se equivoca y hace creer que son los Ministros los que propiciaron el debate sobre si parejas casadas del mismo sexo pueden o no adoptar infantes, cuando los juzgadores lo único que resuelven es la constitucionalidad sobre una ley creada y aprobada en el Distrito Federal, su alcance y el reconocimiento a un derecho adquirido por una legislación local y sus efectos en el territorio nacional.
La investidura religiosa de Juan Sandoval le prohíbe constitucionalmente inmiscuirse en temas del Estado, lo mejor que debiera hacer es dar al César lo que es del César.

Descoordinación metropolitana

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Con el paso de los meses se ha hecho más evidente un acentuado distanciamiento entre los alcaldes metropolitanos y el gobierno estatal. Incluso obviando las entendibles diferencias partidistas y las personales ópticas de los presidentes municipales y la folclórica del gobernador, es inadmisible que sus contrastes ideológicos mantengan estancado el desarrollo del área metropolitana.
Al no haber entendimiento ni capacidad de diálogo político en ninguna de las partes, la simulación ha terminado por ser la característica de las innumerables reuniones de “coordinación” donde las autoridades municipales y estatales dicen comprometerse en el papel, más no en los hechos, de ahora sí avanzar en temas que son comunes en la metrópoli.
Los ciudadanos no tienen la culpa de la falta de pericia política de sus gobernantes, ni tampoco les importan sus broncas particulares. El ciudadano lo que exige son mejores servicios públicos, mayor y mejor infraestructura y, en general, mejores condiciones en todos los rubros que son responsabilidad del sector público.
Ya basta de que haya más baches que vialidades; ya no es permisible la ausencia de una estrategia coordinada de mejoramiento y mantenimiento urbano, de movilidad integral, de seguridad pública, de salud, de educación, de promoción turística y cultural, de obra pública. Señores alcaldes, van ocho meses de su gestión y ustedes ¿dónde están?
En Guadalajara hay que dejar de andar paseando el copete engominado por las colonias, repartiendo autógrafos y mejor hay que atender con hechos concretos las demandas de los ciudadanos.
En Zapopan, debe importar más el peso del gobierno, su desempeño y la atención hacia las verdaderas prioridades, que el peso corporal del alcalde. En Tlaquepaque falta despegar e iniciar obras que beneficien con mejores servicios públicos a las colonias populares y no sólo creer que el hecho de repetir en la alcaldía es lo más relevante de ese gobierno.
En Tlajomulco hay que pasar de los reflectores a las acciones contundentes de gobierno. Mientras que en Tonalá hay que encontrar primero al presidente municipal y recordarle que fue electo para gobernar un municipio y no para delegarle esa responsabilidad a sus familiares.
Al gobierno estatal ya lo perdimos desde hace años, sin embargo, es el impulso de los presidentes municipales lo que debería significar el cambio que los ciudadanos exigen, y nadie ha cumplido.
Caso contrario a cumplir con el ciudadano, los nuevos gobiernos se han distraído en tirar culpas por todos lados, en idealizar una futura aspiración y en soñar en muchos de los casos con despachar desde Casa Jalisco, cuando el mejor camino para trazar una línea recta hacia ese lugar es realizar un trabajo continuo, de beneficio general, atendiendo las necesidades colectivas y resolviendo los problemas de la población.
Irónico, entonces, que ante la falta de cumplimiento de las demandas sociales se quiera castigar ahora con incrementos que prometieron no habría, pero que ahora encubren en una insuficiente justificación que a nadie convence y que pega como siempre a los más desprotegidos. El aumento a la tarifa del agua potable es una burla frente a un SIAPA obeso, burocrático e ineficiente y con exceso de personal, absurdamente sobrepagado en comparación con otros sistemas que son mucho más eficientes con menos recursos y menos personal.

Circo, maroma y teatro

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona

Cineastas de la talla de Steven Spielberg o George Lucas parecerían novatos al lado de los estrategas del gobierno federal y de las fuerzas castrenses, quienes desde que Calderón declaró la guerra al narcotráfico sólo se han significado por montar fastuosos operativos para tratar de legitimar un gobierno en entredicho e influir en la percepción ciudadana; objetivos que no han logrado a pesar de sus espectaculares montajes, porque al final de cuentas la sociedad los asume en su justa dimensión: ficción y simulación.
Ni en “el campo de batalla”, mucho menos en los medios o en el imaginario social, lleva el gobierno la delantera en esta guerra no pedida que se pierde todos los días.
Montar un show como en el que presuntamente resultó muerto Nacho Coronel no habla de una estrategia común entre los niveles de gobierno, porque aquí en Jalisco nada sabían al respecto, al grado de que el propio Procurador de Justicia ha afirmado que no había motivos para investigar a Coronel, por lo que seguramente actuaba en la total impunidad, aun cuando sí hay evidencia concreta de su relación directa con sicarios que ejecutaron por lo menos a dos individuos en Guadalajara, misma que ha sido documentada en varios medios.
Es irracional creer que si este personaje era buscado por la DEA, el FBI e incluso tenía una orden de aprehensión en el Distrito Federal, no hubiera aquí en Jalisco alguna prevención sobre él.
Entonces significa que Coronel paseaba impunemente por la ciudad, mantenía un bajo perfil como empresario y su presencia era conocida por las autoridades, quienes eran cómplices de su encubrimiento hasta que decidieron montar el circo en el que “dicen” murió, suspicacia que crece porque su cuerpo no fue visto y el hermetismo total fue la constante en un montaje que movilizó la artillería militar cual si se tratara de atrapar a toda una banda criminal, cuando únicamente era un hombre, que sin tantos aspavientos hubieran detenido en los lugares que frecuentaba sin haber desviado tanto la atención y haber publicitado su muerte por todos los medios masivos de comunicación.
Lo que sin duda existe es una cadena de complicidades que debería hacerse pública y dar a conocer la supuesta narco nómina que encontraron en la computadora personal de Coronel para saber qué autoridades, empresarios, políticos o clérigos están inmiscuidos en negocios turbios.
La pregunta es ¿en qué manos quedó esa información?, ¿a quién beneficia, a quién perjudica y con qué interés puede ser usada para amagar o para denunciar?
Pero si de complicidades se trata, el ejemplo más claro se llama Servando Sepúlveda, quien junto con otros funcionarios corruptos del Ayuntamiento de Guadalajara, se han confabulado con una empresa para la irregular compra de 480 chalecos antibala que no cumplen con la norma de seguridad internacional vigente, ni siquiera la anterior, lo que pone en peligro la vida de los policías tapatíos.
¿Por qué solapa la autoridad municipal esta flagrante irregularidad? o de qué tamaño será el compromiso con Sepúlveda y su empresa de seguridad privada para que el alcalde tapatío se ciegue y ensordezca ante este tema.
Los legisladores priístas tienen la obligación de impulsar una investigación para que este caso sea investigado por la Comisión de Seguridad Pública y la Auditoria Superior de la Federación.