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¿Tiempos de paz?

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-12-29 • Acentos
Desde hace muchos años todos los mexicanos, de muy pocas noticias teníamos que enterarnos a través de los medios de comunicación a finales del año, por ello, la mayoría de los diarios e incluso en televisión y radio enfocaban sus esfuerzos en preparar resúmenes anuales por tema o sección, quedando extremadamente poco que informar como “noticia”. Se trataba de un pacto no escrito de actores sociales y políticos para tener un mes de diciembre tranquilo y en paz.
Sin embargo, la realidad nos ha alcanzado, la grave crisis de seguridad que vivimos ha provocado el surgimiento de las más crueles y horribles formas de asesinatos, sin respeto por nada ni por nadie, mientras la autoridad evade su responsabilidad atribuyendo los hechos a luchas entre grupos delictivos o reacomodos por las capturas y afectaciones que han provocado ellos con su trabajo. Lo cierto es que muy pocos, inclusive dentro de los líderes de opinión afines al gobierno, tienen la osadía de creer ese argumento.
Para muchos, la delincuencia organizada ha cambiado de banda, con tantos robos, crímenes y todo tipo de delitos a lo largo y ancho del país, la delincuencia dicen, es difícil que este organizada, más bien esta desorganizada pero generalizada. Donde si parece haber organización es del lado que debería combatir la inseguridad y delincuencia, desde el gobierno se filtra información estratégica tanto para los actos ilícitos, así quedo demostrado hace apenas unos meses cuando fueron cesados y procesados algunos mandos federales de seguridad, acusados de cobrar fuertes cantidades de dinero a cambio de información privilegiada.
Es desde el mismo gobierno que el ministerio público encargado de investigar y presentar acusaciones contra los delincuentes, se confabula con ellos para armar una averiguación previa con errores y omisiones que les permitirán evadir la acción de la justicia. Situación que es de esperarse cuando de los resultados en los exámenes practicados a los agentes del ministerio público ni el 30 por ciento aprueba en lo básico.
Para nadie es un secreto que la corrupción alcanza su más pura y nociva forma en los aspectos que tienen que ver con seguridad pública y delincuencia, que nuestro país forma parte del nada distinguido bloque de naciones más corruptas del mundo y que junto con la impunidad alientan la crueldad que han mostrado no solo los sicarios y los narcotraficantes sino también los “delincuentes comunes”.
A tal grado llegamos en este año que nos parece normal la decapitación masiva de militares, los secuestros impunes y los esfuerzos particulares de familiares de las victimas por esclarecer los hechos ante la perniciosa inactividad o la deficiente acción de la autoridad. Esta claro que del pleito entre Fox y Calderón por deslindarse del problema, están surgiendo datos e información espeluznante. Calderón afirmando que le dejaron un cochinero porque su antecesor pactó con el narco, mientras que Fox le sugiere por medio de su vocero que se acerque a dialogar con los delincuentes como consejo entre panistas.
Calderon no cuenta en su gabinete con gente capaz resolver el problema, desde el inicio comprometió los cargos para el pago de facturas y repartición entre grupos panistas olvidando los perfiles y capacidades para el puesto, luego dio preferencia a preparar sus cuadros para la elección intermedia del próximo año. Es justo en una elección donde los mexicanos tenemos la invaluable oportunidad de exigir gobernantes capaces y comprometidos que presenten el mejor proyecto de nación en beneficio de la sociedad.
salvador@salvadorcosio.org

Endeudamiento engañoso y electorero

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-12-20 • Acentos
Hace poco más de dos semanas los diputados panistas de Jalisco, a la vera de la complacencia de las fracciones del PRD, PT, PVEM y PANAL seguramente seducidos por la dádiva panista, consumaron un hecho sin precedentes en la historia del estado, aprobaron un endeudamiento de casi seis mil millones de pesos sin mayores justificaciones que pobres argumentos que ni siquiera a ellos convencen.
Con anterioridad, Emilio González había enviado la propuesta al Congreso, donde lo menos que se esperaba, era una nutrida discusión y argumentación en pro y en contra, sobre todo por tratarse de cantidades tan significantes. Sin embargo, no fue así, la propuesta pasó tal cual y fue defendida con sinrazón, impuesta seguramente con el amago de la distribución de recursos para las campañas de varios diputados que buscarán en 2009 otra posición a costa del erario.
Ojalá que cuando los veamos en campaña, no olvidemos que gracias a ellos, ahora todos, sin excepción tendremos que pagar las consecuencias de sus arbitrariedades y caprichos. Esa será la mejor forma de cobrarles la deuda que nos han endosado.
La deuda pública de Jalisco presenta una tasa de crecimiento promedio de 9 por ciento desde 2001 hasta septiembre de 2008, lo que significa 42.1 por ciento de las participaciones en el periodo, con un costo ponderado de interés nominal anual de 9.2 por ciento, considerando un plazo en los vencimientos del orden de 11.6 años y 1.5 por ciento con respecto al PIB del estado.
Con la contratación de la deuda autorizada en el Congreso para el ejercicio fiscal de 2009, los parámetros entrarían en un esquema de deterioro, ya que lo anterior provocaría que la tasa de crecimiento promedio se elevara a 14 por ciento, pasando de un saldo de 9,847 millones de pesos en 2008, a 15,347 millones en 2009, lo que representa 56 por ciento de incremento.
Por otra parte, se estaría incrementando el saldo de deuda pública sobre las participaciones del estado en 55.39 por ciento, lo que pone en alto riesgo la sustentabilidad de su pago y, por supuesto, las finanzas de la entidad.
Peor aún, ya que al no presentar ni el Ejecutivo ni los diputados de Jalisco un estudio amplio sobre las condiciones del endeudamiento tal como se señala en al artículo 15 de la Ley de Deuda pública del Estado de Jalisco y sus Municipios, se desconoce el impacto en el plazo promedio de pago y en el costo promedio del servicio de la deuda.
De acuerdo con los datos del Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos aprobados por el Congreso, el resultado primario (ingresos sin financiamientos y gasto sin considerar el pago del servicio de la deuda) presenta un déficit primario por el orden de los 4,013 millones de pesos, lo que contraviene las disposiciones del artículo 5 de la ley en comento, que exige un resultado primario superavitario.
Si agregamos el servicio de la deuda al déficit primario, lo que se presenta es un déficit financiero por el orden de los 5,500 millones de pesos, lo que nos muestra que realmente lo que sucede es que el déficit crece con las obligaciones del pago de la deuda.
Este problema fiscal lo resuelve el gobierno del estado con un financiamiento de casi seis mil millones de pesos, para pagar el déficit primario y el servicio de la deuda, en pocas palabras en realidad se está cubriendo con el financiamiento para el ejercicio fiscal 2009, los 4,013 millones de pesos del déficit en el gasto ordinario y los 1,486 millones de pesos del pago de servicio de la deuda, contraviniendo a todas luces el espíritu de las disposiciones de superávit primario y equilibrio financiero.
Emilio González, sabe de esto, lo mismo hizo como presidente municipal de Guadalajara en víspera de su aspiración al gobierno del estado. ¿Qué buscará ahora? Lo bueno que ellos, los panistas, son los honestos, si no quién sabe hasta dónde más nos habrían endeudado.
salvador@salvadorcosio.org

¿Cuántos muertos más?

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-12-13 • Acentos
Hace unos cuatro meses ante la creciente ola de inseguridad que ha azotado la geografía nacional, gobernantes, políticos, empresarios, académicos y representantes de la sociedad en general, acordaron sumar esfuerzos y multiplicar voluntades a fin de frenar la violencia.
Como siempre los discursos, la verborrea, la pose, fueron más allá de los resultados prometidos.
Es fácil hablar, prometer, enfatizar la oratoria para tratar de convencer, pero al final el resultado ha sido el mismo; incapacidad, desorden, falta de estrategia y de coordinación.
No se cumplió lo prometido porque los aparentes esfuerzos no han estado a la altura de las urgentes necesidades del país.
Existe una clara omisión en la responsabilidad del Ejecutivo para garantizar condiciones mínimas de seguridad. No más demagogia, ni falsos triunfalismos, de nada sirven las campañas publicitarias donde se menciona que se atrapó a tal o cual delincuente, cuando en las calles los ejecutados se cuentan por cientos, incluso miles.
En Jalisco, para no variar se sufre el mismo síndrome panista que se ensancha a nivel nacional, pero aquí es peor porque la incongruencia del gobernador que un día declara que el estado es uno de los más seguros del país y al otro que siempre no, le abona no sólo desconfianza a la autoridad, sino incredulidad ante la escasa visión y acción que el gobierno de Jalisco ha emprendido en contra de la inseguridad pública.
¿Cuándo nos había tocado conocer sobre bombas que arrojan frente a las instituciones encargadas de velar por la seguridad?; ¿cuándo saber de decapitados o mutilados?; ¿cuándo de robos o asesinatos a plena luz del día en lugares públicos como restaurantes o centros comerciales?; claro, los tiempos cambian, ¿cuándo un gobernador nos había mentado la madre?, o ¿cuándo con tanto cinismo se había derrochado tanto dinero en tan vanos proyectos?
La respuesta es clara y contundente, sólo en los gobiernos del PAN y particularmente en los de Felipe Calderón y Emilio González.
Hace días aconteció un hecho lamentabilísimo en el que arteramente privaron de la vida a una mujer en una de las vialidades más transitadas de la zona metropolitana, el hecho trascendió por tratarse de la cónyuge de un connotado empresario. ¿Pero los demás, los que nadie conoce y que por nombre tienen un número?... ellos también cuentan.
El trágico acontecimiento ofende y lastima a la sociedad jalisciense, vulnera el tejido social y lacera la armonía; sin embargo, agravia también a la sociedad que el gobernador y los encargados de procurar justicia usen la desventura de una familia reconocida para salir con discursos y prometer lo que hasta hoy no han cumplido.
Si en verdad este gobierno fuera capaz y eficiente el hecho delictivo no habría acontecido, ahora de qué sirve que se comprometan con la sociedad a esclarecer el crimen, eso no les va a devolver a los familiares el ser querido que han perdido y que fue víctima de la inseguridad, de la falta de acciones reales y concretas, de la ausencia de una estrategia que ponga en cintura a la delincuencia en todas sus manifestaciones, pero no con airadas brabuconerías, al más puro estilo Emilio González, porque eso sólo los alienta y provoca más.
La pregunta es concreta, ¿cuántos muertos más?
salvador@salvadorcosio.org

Presupuesto electorero

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-12-06 • Acentos
Si usted se ha conducido con austeridad y prudencia en estos tiempos de crisis global con el propósito de no incurrir en excesos que perjudiquen la economía familiar, o si desafortunadamente ya ha sufrido la consecuencia del entorno financiero, agradézcale ahora a los diputados del Congreso del Estado, el que usted, su familia y en general todos los jaliscienses tengamos una deuda que irremediablemente nos habrán de cobrar a través del incremento en impuestos.
A iniciativa de Emilio González y con la complicidad de la fracción panista, a la vera de oscuros acuerdos con los diputados del PRD, PT, Panal y PVEM, aprobaron primero un endeudamiento por más de cinco mil 500 millones de pesos y después consumaron su descaro, con la aprobación de un presupuesto de egresos del orden de los 65 mil millones de pesos, el cual adolece de prioridades y se excede en insostenibles justificaciones.
No podría entenderse el entreguismo, ciego, total y cínico de los diputados panistas si no fuera por la inminencia del calendario electoral y por la intención radical de anteponer a costa de lo que sea su interés irrestricto por mantenerse y seguir sirviéndose del poder público.
No han encontrado los diputados que aprobaron la iniciativa del Ejecutivo la razón, clara, objetiva, contundente, que explique y justifique el encaprichamiento por endeudar a los jaliscienses.
Han sido evasores en particularizar los destinos del crédito, lo único que han hecho es colgarse de un par de temas para intentar medianamente darle sustento a la práctica mezquina y autoritaria de imponer la sinrazón.
Pero el PAN no lo hubiera podido lograr sin la complacencia de las fracciones minoritarias, quienes jugaron un papel determinante para consumar el atropello a cambio de las dádivas que seguramente motivaron el interés personal de los legisladores, aun en contra de las posturas de las dirigencias y militancias de sus respectivos partidos.
El PRI no fue capaz de lograr que se transparentara el endeudamiento porque llegó tarde, no pesó ni en argumentos, ni en capacidad de acuerdo con las demás fracciones que ahora votaron del lado del PAN, los diputados pristas fueron tibios e incapaces y ante su imposibilidad de consenso se limitaron a balbucear sin audacia y sin mejores armas que sus propias retóricas, sí, votaron en contra, pero con mayor carácter, hubieran significado la diferencia.
Sorprende la aparente colaboración, ahora sí, entre el gobernador y los diputados panistas del Congreso. Claro, el dinero todo lo puede.
No es para menos, las elecciones intermedias son de no gratos recuerdos para los panistas quienes en 2009 recurrirán al olvido y a la doble cara para justificar con obras electoreras las irregularidades y el fracaso de sus administraciones. Tendrán dinero para hacerlo y con él el poder de comprar voluntades, opiniones y preferencias.
No les han bastado las mentadas de madre, el descrédito del ejercicio gubernamental, la entrega y despilfarro irracional del dinero de la gente, la ineficacia de sus acciones, la ineptitud y en general el desorden, para que una vez más a costa de la gente se edifiquen intereses personalísimos y se sacie su hambre de poder.
Hay sin embargo en esta dolosa e inmoral deuda que han adjudicado los diputados a la sociedad jalisciense una oportunidad para que la misma sociedad le cobre al PAN mayoritariamente, las facturas pendientes.
Hoy más que nunca, hay que tener memoria, la gente es cada vez más conciente e informada, quienes hoy obran con alevosía, mañana sus propias acciones se encargarán de ponerlos en su lugar.
salvador@salvadorcosio.org

Gobiernos cómplices

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-11-29 • Acentos
Darse una vuelta por la zona metropolitana de Guadalajara; transitar sus calles, avenidas y calzadas es llegar a la conclusión que sus vialidades y en general la movilidad urbana son reflejo inequívoco de los indolentes gobiernos presentes y algunos del pasado.
Por principio de cuentas, para poder transitar por muchas de las vías de esta metrópoli, arterias principales inclusive, es necesario contar con un vehículo todo terreno a fin de sortear con éxito los innumerables hoyos, cráteres y baches tan característicos ya de la imagen de la ciudad, a los que reiteradamente como sociedad organizada debemos negarnos la costumbre y exigir de la autoridad, que hasta hoy ha sido irresponsable y omisa, las rehabilitaciones y trabajos necesarios para darle por lo menos dignidad a las calles.
Ya no sólo en las otrora llamadas “horas pico” se hace imposible circular en esta ciudad, hoy a cualquier hora y en cualquier día el tráfico vehicular es excesivamente intenso.
El centro de la ciudad es literalmente intransitable, las calles aledañas semejan zonas de guerra, la calzada Independencia por igual, Vallarta antes y después de Los Cubos, completamente congestionada, Lázaro Cárdenas, 8 de Julio, Gobernador Curiel, 16 de Septiembre, Colón y Patria, sólo por mencionar algunas, de la misma manera.
Lo anterior nos habla de una pésima planeación urbana, gobiernos priistas y panistas no hacen más que buscar justificaciones inútiles ante su propia incapacidad para resolver uno de los problemas más urgentes de nuestra ciudad.
Nadie pone en entredicho el desarrollo y crecimiento de la zona metropolitana, ni la edificación y construcción de núcleos detonantes de plusvalía, esparcimiento y comercio, lo que es verdaderamente indignante y provoca irritación es la falta de orden, de planeación, de carencia de visión para implementar la más mínima reingeniería vial.
La Secretaría de Desarrollo Urbano, de no gratos antecedentes, aduce incompetencia, impunidad e incluso negligencia de sus titulares que no han sido capaces ni en éste, ni el anterior, ni en el otro gobierno, de ordenar el crecimiento, de darle un rumbo a la ciudad, de dejar de constreñirla al colapso vial y aportar una solución integral e inteligente a un problema que todos los días crece en la medida que lo hace la mancha urbana.
Existe una clara falta de atención y auxilio vial, ¿qué sigue ahora?, ¿hasta dónde los gobiernos seguirán siendo cómplices, incluso autores del caos que ha descompuesto la circulación en la ciudad.
Avenida Patria actualmente es un claro ejemplo de la falta de pericia de quienes debieran estar atentos a resolver los conflictos viales, y no por el contrario magnificarlos en perjuicio siempre de los ciudadanos.
Las mínimas acciones que han intentado los gobiernos municipales y el estatal para mitigar este problema son de peor repercusión que el conflicto original, las pocas obras de creación o ampliación de algunas vialidades sólo han logrado que las que medianamente hacían fluir el tráfico hoy lo detengan y le sumen una serie de obstáculos que hagan que el remedio sea peor que la enfermedad.
¿Qué intereses habrá detrás de ayuntamientos que no son capaces de otorgar a un ciudadano común una licencia municipal para ejercer una actividad lícita y productiva, mientras que toleran la apertura y funcionamiento de giros diversos sin el menor trámite, sin los permisos adecuados y con la ilegalidad como sustento?
salvador@salvadorcosio.org

Sin pies ni cabeza

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-11-22 • Acentos
Hace mucho que los jaliscienses nos dimos cuenta de que Emilio González y en general su equipo de secretarios no han entendido su función como servidores públicos. Jalisco no es hoy ni la sombra de lo que fue ayer.
Los indicadores no mienten. Antes con menos recursos pero con mejor imaginación se iniciaban y concretaban con eficiencia proyectos que en verdad significaban avance, crecimiento, desarrollo, calidad de vida. Hoy a pesar de las aparentes bonanzas los recursos se dilapidan, se entregan a los amigos, se derrochan, sin vergüenza y al margen de lo que la gente diga, piense o sienta, porque también sabemos por sus propias bocas que simple y llanamente les vale.
Pero cómo no va a distinguirse el desorden, el desaseo, la incongruencia y la falta de resultados al exterior si al interior existe un evidente disenso que cada día se agudiza.
No en balde los adelantados tiempos electorales provocan revolcadas acciones en busca de afianzar un proyecto personal o de grupo que, cuando nacen en el seno de un gobierno en funciones, provocan en buena medida fricciones irremediables que trascienden a la esfera del gobernado.
La secretaria de Medio Ambiente, Martha Ruth del Toro, tiene un evidente conflicto con Emilio González no reciente, pero sí acentuado ahora por diversas circunstancias. Y es que ha insistido con indefendibles argumentos en propuestas tan descabelladas incluso para retirar de la circulación los vehículos anteriores a 1993, como si la economía de los jaliscienses diera para adquirir autos nuevos. O mejor aún, como si las oportunidades de empleo que han generado los gobiernos panistas permitieran a la sociedad no sólo vivir cómodamente, sino adquirir vehículos de modelos que no generen altos índices de contaminación.
Implementar planes de reducción de contaminantes es el trabajo y responsabilidad de la Semades, pero no tiene ningún derecho para vulnerar la de por sí vapuleada economía de las familias jaliscienses.
El proyecto de clasificación y separación de residuos es en el fondo una tarea interesante que puede trascender en beneficio de los ciudadanos, sin embargo no ha habido claridad ni coordinación en el proyecto.
Tan desordenado el gobierno del estado, como la propia Semades, que ahora enfila su atención en un grave conflicto económico, político y social en Puerto Vallarta relacionado con un capricho personal de Del Toro para clausurar con urgencia el vertedero municipal e iniciar otro en otro sitio carente no sólo de sustento técnico y legal, sino de transparencia y pulcritud en su adquisición, operación y desempeño.
Pareciera que Del Toro hace lo posible por hacerse notar aun a costa de un inminente desacuerdo con Emilio González, quien en varias ocasiones ha tenido que salir a los medios para desmentirla. El mensaje es claro: no hay acuerdo ni comunicación, no han coincidido en los temas de la agenda ambiental y el desorden, y la ausencia de un liderazgo claro del gobernador provocan que Del Toro haya ido más allá sin consultar a quien por lo menos en los organigramas es su superior jerárquico.
salvador@salvadorcosio.org

Maridaje vergonzoso

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-11-15 • Acentos
Dios los cría y ellos se juntan. ¿Cómo olvidar que Claudio Sáinz y Alfonso Petersen fueron compañeros en el sexenio anterior? Alguna amistad debieron conservar. Y es que las casualidades no existen, no al menos en temas que tienen que ver con procesos de licitación para adjudicar obra pública. No hace falta mucha imaginación para pensar que no hubo transparencia ni equidad en el concurso asignado a Sáinz por el ayuntamiento tapatío.
Las cartas de presentación del arquitecto dejan mucho que desear. Durante su accidentada gestión en la Sedeur nos dejó muy claro que lo suyo no es precisamente la construcción; su tránsito por esa secretaría fue caracterizado por la deficiente planeación y mala ejecución de vialidades, colectores y pasos a desnivel, donde la constante fue el derroche de recursos en obras tardadas y malhechas y que a la fecha se les han tenido que hacer una serie de adecuaciones y reparaciones en perjuicio del dinero de los jaliscienses.
El alcalde se equivoca cuando trata de justificar a Sáinz con el argumento de que no ha sido inhabilitado por la Contraloría para desempeñar su profesión, no obstante que es del dominio público la existencia de serias irregularidades en casi todas las obras en las que ha tenido algo que ver.
Es insostenible el primer argumento de las autoridades tapatías cuando, por no encontrar mejor justificación, arguyeron desconocer a los propietarios o socios de las empresas que participaron en la licitación para la renovación de la avenida Chapultepec.
Sorprendidos sí, pero por las reacciones de la opinión pública, que cuestiona, señala y desaprueba la actuación del ayuntamiento. No tiene Sáinz autoridad moral para presentarse como un referente en cuanto a eficiencia, confiabilidad y calidad.
¿En manos de quién deja la autoridad municipal la remodelación de Chapultepec? ¿Del secretario de Terrorismo Urbano? Mote que le adjudicó la ciudadanía en franca alusión a su ejercicio como funcionario público, cuando de seguro existen en Jalisco firmas capaces para desarrollar y ejecutar el proyecto en mejores condiciones y circunstancias.
Que no nos quieran ver la cara, detrás de esta polémica existe algo más que una “casualidad”. Por lo pronto lo que no ha hecho el ayuntamiento lo han logrado las agrupaciones de ciudadanos, por lo que la Secretaría de la Función Pública ya abrió una investigación a fin de esclarecer la adjudicación.
Los gobiernos panistas de Jalisco nos han demostrado que de honestos no tienen nada, al contrario, maquillan los procesos, engañan a la sociedad pero al final sus propios errores los ponen en evidencia. La sociedad hoy en día no se guarda nada y en su momento cobrará las facturas que tiene pendientes.
salvador@salvadorcosio.org

El negro y sus tonalidades

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-11-08 • Acentos
La crónica de una anunciada victoria electoral sobre el republicano John McCain fue la que protagonizó el hoy presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, el 4 de noviembre. El 20 de enero, Obama se convertirá en el primer presidente de origen afroamericano en despachar desde la Casa Blanca, un triunfo de la democracia y una expresión contundente de los nuevos tiempos.
Martes negro aquí y del otro lado de la frontera Norte; con acentuados matices, allá de festejo, aquí de luto; allá de esperanza, aquí de tragedia.
Por primera vez en 20 años, los ciudadanos estadunidenses decidieron entre un candidato que no tuviera una línea directa con los Bush o con los Clinton. Rompiendo tabúes que otrora eran inconcebibles, Obama ganó dos a uno los colegios electorales y, aunque no con la misma contundencia, superó a su contrincante republicano en el voto popular.
Al cierre de la mayoría de los centros de votación se podía ver a negros y blancos festejar la evidente ventaja del candidato demócrata, máxime en ciudades como Illinois o Washington donde la obamanía causó tumultos, cierre de avenidas y fiestas que se prolongaron hasta el día siguiente.
Martes negro en México, porque una vez más se laceró al Estado, una vez más a través de los medios de comunicación que interrumpieron la programación vespertina habitual de radio y televisión el país se conmovió con la noticia de la repentina muerte del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y otros funcionarios del gobierno federal.
Lejos de especulaciones, la tragedia enmudeció al gobierno federal, conmocionó la opinión pública y vulneró la capacidad de nuestras instituciones.
México atraviesa la crisis más grave de inseguridad pública desde la Revolución; el Estado no ha sido certero en su política de seguridad, el crimen organizado avanza sin conceder ni retroceder. Por cada paso que da el gobierno, la inseguridad avanza en dos o tres más.
The Washington Post o The New York Times dedicaron menos de media cuartilla al accidente en que murió el “ministro del Interior”. Sólo nos resta reflexionar sobre la importancia de nuestro país en Estados Unidos; si bien es cierto que la noticia allá se llamó y se llama Barack Obama, también es cierto que la relación bilateral ha sido así, de luces y de sombras, somos importantes para ellos sólo en la medida y en las condiciones que ellos mismos imponen.
Obama no sólo representa la esperanza de un mejor futuro para los estadunidenses —las expectativas son enormes—, también deberá mirar hacia abajo y darse cuenta que el Sur existe; no para resolver nuestros problemas, primero que resuelvan los suyos, pero sí por lo menos para que esta inevitable vecindad no sea como hasta hoy de notables claroscuros y de diferentes tonalidades.
salvador@salvadorcosio.org

Del plato a la boca se cae la sopa

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-11-01 • Acentos
No cabe duda que hay huesos duros de roer y eso lo sabe perfectamente Guillermo Martínez Mora quien, a decir incluso de los propios panistas, nunca tuvo el perfil ni la altura de miras para desempeñarse en un cargo al que no aportó nada.
Por eso, como buen sabueso, se lanza a buscar otro hueso y de paso sacar la espina del proceso interno panista anterior para ver si ahora se le hace ser el candidato albiazul a la presidencia municipal de Zapopan, empresa nada fácil al interior de los grupos que manejan el PAN y mucho menos después, en el proceso constitucional; máxime que Juan Sánchez se ha desvivido por hacer cada día peor las cosas, lo que merma sensiblemente las posibilidades de que Acción Nacional repita en la ex villa maicera.
Y es que palabras más, palabras menos, la realidad estriba en el hecho que Martínez Mora prefirió la salida fácil ante su evidente incompetencia al frente de una Secretaría que no ha destacado, sino que por el contrario se ha envuelto en polémicas.
Por otro lado, si fuéramos mal pensados se justificaría la salida de Martínez Mora, ante la serie de acontecimientos internacionales que ya afectan las inversiones y el desempeño económico global, en un intento de alejarlo de los reflectores y de la mella que pueda desencadenar en el estado la crisis financiera y guardarlo para otros proyectos.
Si la desvergüenza fuera un atributo, Martínez Mora sería un virtuoso, pues no obstante haber encabezado un gris ejercicio en la Seproe, donde los resultados brillaron por su ausencia, se olvidó de los micro y pequeños empresarios, la inversión privada no creció en los términos prometidos y la política de promoción económica a la par de las demás del estado, fue fallida e inoperante; por si todo eso fuera poco, durante su último día como secretario, entregó el resto de los más de 220 millones de pesos que fueron asignados de manera oscura y sin ningún pudor a ciertos grupos empresariales para fines que ni ellos mismos terminan de acordar.
También habría que recordarle que la transparencia y la rendición de cuentas no sólo es demagogia como su propio partido lo popularizó al abanderar ese eslogan, ¿No es acaso éste el gobierno de la transparencia?, con qué cara va ir a buscar el voto de los zapopanos, cuando ni en educación, ni en promoción económica dio resultados sobresalientes.
Ni tan buen empresario salió entonces. Repartir dinero que no es propio cualquiera lo hace, hasta Alonso Ulloa; ahora Martínez Mora busca Zapopan, pero como él deberá saberlo... del plato a la boca se cae la sopa.
salvador@salvadorcosio.org

Sangre de mártir

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-10-25 • Acentos
Muchos jaliscienses pudiéramos estar de acuerdo con el “ya cállate pendejo”, que un policía investigador le gritó a Emilio González durante el homenaje que se les rindió a los uniformados muertos cuando se disponían a ejecutar una orden de aprehensión contra un presunto homicida en Zapopan.
Y no es para menos,luego de escuchar el burdo lenguaje cristero con el que Emilio se ha referido en torno a los últimos acontecimientos criminales “que esta guerra no sea sólo de las corporaciones policiacas, que la sangre de nuestros hermanos caídos sirva para que se reconozca que el problema tiene que ser enfrentado por todos”.
No pueden el gobernador del estado, ni su secretario de Gobierno hablar de “focos amarillos” en zonas específicas de Jalisco, cuando es por demás claro que la delincuencia, sea de donde sea, de aquí o de tránsito por el estado ha vapuleado nuestra otrora y añorada tranquilidad provincial.
Se equivoca Emilio en el discurso y en el actuar, un día sale a los medios a decir que el gobierno ha tomado las previsiones necesarias para abatir los índices de inseguridad, otro día acepta que el crimen va a la alza, pero matiza diciendo que se trata de grupos que no tienen intereses o arraigo en Jalisco y que sólo van de paso, luego declara que hay algunos “focos amarillos”, después se envalentona y declara la guerra al crimen organizado, luego justifica y entre metáforas advierte que “Jalisco está enfermo, pero ya le está saliendo la pus”, luego retrocede y regresa al discurso fácil de declarar que la delincuencia proviene de otras entidades y luego remata “espectadores son cómplices”; ¿se habrá mordido la lengua?
Y así de inconsistentes como sus declaraciones han sido las acciones, ¿cuáles?, no sabemos, porque a diario en Jalisco se presentan ejecutados y desaparecidos. La delincuencia ha dejado una estela de miedo y zozobra entre la sociedad, las calles son sinónimo de inseguridad, vialidades como el Periférico y sus laterales se han transformado en escenarios de persecuciones entre autoridades y delincuentes en perjuicio de inocentes ciudadanos que a diario tienen que transitar por esas vías. Los cruceros se han convertido en inmejorables lugares para dejar “cabezas” literalmente, con mensajes ya sea para la autoridad o para otros grupos de delincuentes.
Lejos de actuar a la altura de las expectativas de los jaliscienses, Emilio González recurre al discurso cristero, deformado y perdido en la realidad para disimular sus ineficaces políticas, su inoperante capacidad de respuesta ante hechos delictivos y lo que ya todos le conocemos, su innata capacidad para decir barbaridades.
salvador@salvadorcosio.org

Sálvese quien pueda

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-10-18 • Acentos
La crisis económica estadunidense ha tomado dimensiones inesperadas incluso para los propios analistas de Nueva York. Los principales indicadores de las bolsas del mundo han sido volátiles en los últimos días a causa de la especulación.
El problema financiero generado en Estados Unidos de América ha contagiado al mundo y ha puesto en evidencia no sólo al sistema capitalista, sino también a la capacidad de los gobiernos para hacer frente a un entorno global de recesión que desde ya ha mermado las expectativas de crecimiento de los países emergentes como el nuestro.
Tan grave es el descalabro económico que en el vecino país del norte el tema de todos los días gira en torno al trance por el que atraviesan. Las elecciones presidenciales de noviembre pasarán a la historia no sólo por el resultado que se antoja predecible, sino porque sucederán en medio de una crisis que no se había vivido desde finales de los años veinte y principios de los treinta.
Pero si en Estados Unidos hay turbulencia, aquí hay tormentas que amenazan severamente el rumbo económico del país. La cercanía y dependencia de nuestro país propicia que no debamos ser ajenos a los acontecimientos que suceden en el norte, irremediablemente la primera consecuencia lógica de la debacle del otrora país más poderoso del mundo ya se ha dejado sentir en México.
Pero en toda crisis hay una oportunidad que debería ser aprovechada por el gobierno mexicano, como fortalecer el mercado interno y estimular la autosuficiencia, pero contrario a ello miente y especula provocando incertidumbre en las inversiones y volatilidad en los mercados.
Lamentablemente la crisis que ya nos alcanzó será el pretexto ideal para justificar las torpezas y la ineficiencia de los gobiernos en sus tres órdenes, qué fácil será decir que no se creció o que no se alcanzaron las expectativas, mientras aumenta el número de mexicanos en pobreza o en carencia de los servicios básicos para vivir.
Será muy cómodo afirmar que el contexto internacional anuló la posibilidad de elevar la calidad de vida, mientras que la brecha entre ricos y pobres se hace más amplia.
Qué buena justificación tendrá este gobierno panista para no hacer o dejar de hacer lo que prometió en campaña. El gobierno no está preparado para los efectos de una crisis prolongada como tampoco nunca lo estuvo para gobernar aun en tiempos de bonanza, su escasa legitimidad no le concede autoridad para liderar y conducir al país no ya por mejores rumbos, sino por los menos accidentados.
Si esto ocurre hoy cuando nos dijeron que no iba a pasar nada y la constante ha sido lo contrario, ¿qué podemos esperar mañana?
salvador@salvadorcosio.org

Vivir mejor: ¿Dónde?

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-10-11 • Acentos
Lo bueno fue que nos dijeron que no nos iba a afectar. La crisis financiera por la que atraviesa la economía norteamericana, todavía no toca fondo; después de una semana negra para Wall Street y la mayoría de las bolsas en el mundo, y con el aparente paliativo que provocó la aprobación del Fobaproa norteamericano en el Senado y luego en la Cámara de Representantes, el valor del dólar en el mercado mexicano se disparó a niveles que semanas atrás parecerían lejanos.
Aunado a lo anterior, funcionarios estadunidenses han declarado que efectivamente la crisis afectará a México y a los mexicanos; mientras que aquí el gobierno calderonista se aferra muy a su costumbre de desdibujar la realidad y asegurar que el país no se vería afectado, para luego, ya con todo el problema encima insistir que en todo caso las consecuencias serán mínimas.
El panorama internacional se ha tornado de manera peligrosamente incierta, muchas de las circunstancias que ya nos comienzan a aquejar son el resultado de la globalización y de la apuesta por una economía de mercado, pero el problema va más allá.
Cuando por ejemplo, países europeos conscientes de la realidad en el concierto internacional implementaron con antelación medidas firmes y precisas para abatir la desaceleración de sus ritmos de crecimiento, proteger y garantizar sus inversiones, así como guardar las mejores precauciones en sus políticas macro y micro económicas, en México sólo se le apuesta a negar la realidad y esperar lo que pueda pasar, quedando el gobierno en mero espectador en medio de un tsunami de recesión que amenaza con provocar una crisis mundial del orden o superior a la de la gran depresión en 1929.
El regreso de mexicanos que laboraban en los Estados Unidos, es una nueva realidad; regresan a reencontrarse con sus familias, eso es bueno; lo malo es que regresan porque las condiciones allá así los han obligado.
Con menos ingresos por remesas, incrementos en los combustibles, la depreciación del peso, la escasa o nula generación de empleos y en general con un panorama poco halagüeño ¿Qué les espera a nuestros compatriotas?
Jalisco es uno de los estados que cuenta con mayor índice de población migrante en los Estados Unidos, originarios sobretodo de municipios fuera de la zona metropolitana ¿Cuál es el plan de Emilio González ahora que la situación allá los obliga a regresar? ¿También le valdrá madre?
Mientras el gobierno federal y el estatal minimizan un problema que no alcanzan a entender, lo que es seguro es que ni Felipe Calderón será como el mismo se autonombró, el presidente del empleo, ni los mexicanos podremos vivir mejor.
salvador@salvadorcosio.org

A ponerlos en su lugar

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-10-04 • Acentos
Se equivoca una vez más el gobierno de Emilio González al convocar reuniones con los demás poderes, niveles de gobierno y sectores. Insisten en confundir el fondo con la forma, emular las acciones del Ejecutivo federal no resuelve de ninguna manera el grave problema de la inseguridad pública, la solución no está en los discursos ni en la letra muerta de los supuestos compromisos.
Pierde Emilio antes de iniciar; llamó a todos, funcionarios, empresarios, académicos, religiosos, pero olvidó a los partidos. Dando una clara señal, primero, de falta de oficio político y, después, de ausencia de capacidad y consenso entre su gobierno y las fuerzas políticas que equilibran la toma de decisiones en el estado.
El supuesto trabajo que en materia de seguridad pública ha implementado el gobierno estatal es vano, superficial, no existe compromiso ni voluntad, no hay rumbo ni dirección. Los setenta y tantos puntos de acuerdo, que luego fueron cincuenta y algo y al cierre de esta opinión quedaban 49, son burdos y rayan en la desfachatez.
Si las propias autoridades no saben o no entienden cuál es su responsabilidad, es inédito y descarado que se les tenga que convocar para darles a conocer cuál es la responsabilidad que deben asumir; ¿entonces qué han hecho antes? ¿Por qué siguen ahí?
La ceguera del gobierno del estado que sigue ensimismado en no reconocer los graves y alarmantes índices de inseguridad en la zona metropolitana, es el reflejo de la incapacidad y torpeza de quienes conducen las políticas de seguridad.
A quién quieren engañar cuando afirman que “sólo hay focos rojos” cuando en la vida real, no en la paradisiaca utopía en la que ellos viven, hay asaltos, secuestros, persecuciones, ejecuciones, violaciones y toda una serie de conductas delictivas que en otros tiempos hubiéramos pensado sólo ver en películas de ciencia ficción.
Ahora es más común saber que encontraron un cuerpo descuartizado o una cabeza dentro de una hielera que conocer de un accidente vial, por ejemplo.
Se requiere capacidad, firmeza y determinación para hacer cosas que de verdad incidan, se necesita una nueva estructura que dé confianza y sobre todo resultados; no como pasa ahora, donde hasta el procurador del estado ha sido señalado por presuntos actos de violación.
La lucha intestina entre panistas de cara a las elecciones de 2009 no respeta la urgencia de atender con reformas un tema tan importante como la seguridad pública, si todo se sigue posponiendo para después, la sociedad con su voto los pondrá en su lugar.
salvador@salvadorcosio.org

Gobierno de membrete

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-09-27 • Acentos
Cada vez es más evidente que para hacer frente al problema de la inseguridad pública en el país se necesita “estatura” y altura de miras, atributos de los cuales adolece Felipe Calderón en todos los sentidos.
Es burdo mirar a Calderón enfundado en un uniforme militar que literalmente le ha quedado grande, como esperando que por ese simple hecho se cause temor a los delincuentes.
Felipe Calderón llegó a la presidencia de la república en medio del proceso electoral más cuestionado en nuestra historia reciente, por ello para mandar una señal de confianza y presentar cartas de aceptación entre los millones de mexicanos que no votamos por él, inició un todavía cuestionable proceso de extradición de capos cuyos nombres y apellidos representan a la élite del crimen organizado.
Después, anunció con bombo y platillo el despliegue de las fuerzas militares en puntos “estratégicos” del país, sobre todo en aquellos estados donde el crimen organizado había dañado sensiblemente el tejido social.
El programa “México Seguro” que llevó a los militares a las calles en un supuesto intento por frenar la escalada de violencia y que de repente desapareció al optar Calderón por otra estrategia para darse a notar: “Vivir Mejor”, tuvo momentos de franca irracionalidad, por ejemplo: con días de anticipación se daba a conocer en qué estado y en qué ciudad habría de iniciarse el operativo con el tiempo suficiente para que quienes de verdad operaban delictivamente salieran de esos lugares o ajustaran sus estrategias, algo a todas luces ilógico.
A consecuencia de sacar a las calles a la milicia, hubo una serie de abusos e irregularidades que aún no han sido aclaradas del todo, donde algunos militares incurrieron en actividades impropias de su encargo.
El gobierno federal ha sido ampliamente rebasado en el tema de seguridad pública, prácticamente se les ha salido de las manos, el hombre fuerte de Bucareli que hubiera enfrentado el problema con mayor sagacidad fue sustituido por un improvisado funcionario que nada ha hecho como responsable de la coordinación en el tema de seguridad.
Recientemente nos ha conmocionado el artero atentado terrorista en pleno zócalo de Morelia en un acto por demás desafiante a la autoridad federal, que lo más que ha hecho al respecto es ofrecer una cuantiosa suma de pesos a quien brinde información que conduzca a la detención de los responsables, al más puro estilo del viejo oeste; donde no había ley ni orden, donde la autoridad del más fuerte imperaba y donde, como aquí, el gobierno era sólo de membrete.
salvador@salvadorcosio.org

Ni para tapar baches

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-09-20 • Acentos
Es evidente que antes y ahora, han habido funcionarios estatales cuyo paso por las aulas debió haber sido como dicen ahora “de noche”, sólo así podríamos los jaliscienses explicarnos el aberrante desempeño que han mostrado en el ejercicio público.
El temporal ha dejado al descubierto toda la serie de irregularidades que tan sólo en la zona metropolitana se han generado a causa de la deficiente planeación urbana y el ejercicio de la obra pública en las administraciones panistas.
Basta circular por cualquier calle, calzada o avenida para constatar el agudo deterioro de los arroyos vehiculares, ¡en esta ciudad hay más baches que vialidades!.
Las pocas obras que se han hecho han sido mal proyectadas, mal ejecutadas, tardadas y en vez de brindar un beneficio se han convertido en un dolor de cabeza para los vecinos, comerciantes y los que transitan por dichos lugares.
Pero no sólo aquí se cuecen habas, también al interior del estado se han cometido graves irregularidades en el rubro de obra pública. No debemos olvidar el tramo carretero Mascota - Las Palmas - Puerto Vallarta, proyecto que fue ampliamente señalado por sus deficiencias en la planeación, ejecución, calidad y tiempo de entrega de la obra. Cómo no recordar el fastuoso anuncio de su inauguración, cuando aún carecía de un puente, que también fue objeto de polémica.
Aquí, el paso a desnivel de Las Rosas fue un claro ejemplo del desempeño del anterior secretario de Desarrollo Urbano, dicho túnel fue construido sin apego a las normas técnicas, sin proyecto, sin plan; y los resultados, ahí están a la vista. Ahora nos dicen por segunda o tercera ocasión que “ya mero” se reabrirá a la circulación, después de los desesperados intentos por encubrir las irregularidades, en un claro acto de encubrimiento del actual secretario, Sergio Carmona hacia Claudio Sáinz.
Y cuando parecía que después de Claudio Sáinz no habría nada peor, llega Sergio Carmona para recordarnos que aún no es tiempo de perder nuestra capacidad de asombro.
El actual secretario de Desarrollo Urbano se ha dedicado, como fiel escudero, a enmendar y parchar las deficientes obras que heredó de Claudio Sáinz, el dinero del erario se ha gastado en rehabilitaciones y reparaciones, mas no en obras trascendentes y las pocas que existen, igual que las anteriores, malas y caras.
¿Qué argumento dará Emilio González para sustentar su proyecto de presupuesto para el ejercicio 2009 en obra pública y desarrollo urbano? Cuando lo cierto es que sus funcionarios ni para tapar baches han tenido talento.
salvador@salvadorcosio.org

Tapando el sol con un dedo

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-09-13 • Acentos
No hay peor ciego que el que no quiere ver, el clima de inseguridad que ha cimbrado al estado es la consecuencia de la incapacidad que claramente han exhibido las autoridades.
El gobierno estatal se ha mostrado incompetente, pasivo e incapaz de hacer frente a la legítima exigencia de los jaliscienses por contar con mayores condiciones de seguridad.
No es posible vivir con el temor de que cada vez que alguien sale a la calle por la razón que sea, pueda ser susceptible de ser asaltado, secuestrado o ejecutado.
La zozobra no puede llegar a ser una condición que se acepte y se combata ocultando o disimulando el patrimonio de los ciudadanos que a base de esfuerzo y trabajo honrado han conseguido mejores condiciones en su calidad de vida. Incluso quienes modestamente apenas logran mantener una vida digna se han visto sensiblemente afectados por el crimen organizado.
Quienes tienen la oportunidad de acceder a los medios de comunicación para denunciar y dar seguimiento a casos específicos, sin duda tienen una gran ventaja frente a quienes no cuentan con esa posibilidad, falta entonces buscar equidad y justicia en ese sentido, porque al seno de cualquier familia, la pérdida de algún integrante es irreparable.
A la par de la limpia en las corporaciones policiacas, a la instrumentación con mejor equipo y capacitación, es urgente una amplia revisión del marco legal vigente.
Los legisladores tienen la responsabilidad de impulsar reformas o adiciones a las leyes sustantivas que tienen relación con el tema de la seguridad, quizá sea oportuno cabildear la unificación de un código penal que aplique para todos los estados de la república sin menoscabo del aumento en las penas corporales para los delincuentes.
En Jalisco, más que en otros tiempos se ha dejado sentir una ola indiscriminada de violencia, no sólo en la zona metropolitana sino también en las ciudades medias e intermedias lo que ha generado desconfianza y temor.
Los altos índices delictivos registrados en el estado de seguro han mermado el turismo y la inversión en un momento crucial en que, aunado a factores externos, el crecimiento y desarrollo serán prácticamente nulos.
Da pena que ante la gravedad de las circunstancias, el secretario General de Gobierno Fernando Guzmán sólo atine a decir que “hay algunos puntos rojos” en un afán incomprensible por querer tapar el sol con un dedo y mentir como último recurso ante la imposibilidad de aceptar que la situación se les ha salido de las manos.
salvador@salvadorcosio.org

Ciegos, sordos y testarudos

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-09-06 • Acentos
Hace unos días los jaliscienses recibimos con agrado la noticia de la detención del desaforado ex alcalde de Tonalá Jorge Vizcarra, quien es protagonista de una de las muchas historias de corrupción y complicidad y muestra fiel del descrédito imparable de las administraciones panistas.
Vizcarra fue acusado junto con un gran número de cómplices, también funcionarios panistas, de asociación delictuosa, tráfico de influencias y homicidio calificado en contra de su compadre, el encargado municipal de Mejoramiento Urbano.
Corren versiones en el sentido que la Administración estatal tuvo un golpe de suerte que no esperaba, porque jamás dio seguimiento a la orden de aprehensión girada, nunca la ejecutó, una parte por negligencia y otra por la complicidad e intereses inconfesables de los propios grupos panistas.
Hay quienes afirman que inclusive fue el propio Vizcarra quien se entregó porque tiene muchas aclaraciones que ofrecer a la sociedad que inmiscuyen a otros funcionarios y actores políticos, también panistas, lo que seguramente le permitirá negociar las condiciones y términos de su encierro.
No hay que olvidar que en Tonalá se vendieron las plazas de funcionarios en una estrategia orquestada para sobornar y extorsionar a proveedores y comerciantes; que bajo el amparo del ahora ex presidente, una mafia bien organizada traficaba con máquinas tragamonedas. No hay que olvidarlo, para no tropezar de nuevo.
Tan peligroso y cruel como el anterior, resulta el tema de los contaminantes en el municipio de El Salto que con burda terquedad el secretario de Salud estatal ha negado su existencia.
Presionado por la opinión pública y por los resultados de la Comisión de Arbitraje Médico, que dictaminó la intoxicación con metales pesados como la causa de la muerte el niño Miguel Ángel López Rocha, la dependencia ofreció el levantamiento de pruebas periciales y análisis de laboratorio y después de un largo periodo en el que negligentemente dilataron el conocimiento de los resultados, ahora salen con que hubo estudios tan sólo en once niños.
Minimiza el secretario de Salud, en un acto por demás irresponsable, la toxicidad de las zonas aledañas al río Santiago, en pocas palabras el supuesto estudio concluye que sí hay contaminación, “pero es poquita”.
No se puede decir que alguien “está poquito muerto”, como el director de Mejoramiento Urbano de Tonalá; o es “poquito culpable”, como Vizcarrra; simplemente se está en esa circunstancia y punto.
Ya hubo un muerto, quejas constantes de los habitantes aledaños al río por los fétidos olores e incluso afectaciones a la salud que la autoridad no ha atendido o se niega a reconocer. ¿Así o un “poquito” más ciegos?
salvador@salvadorcosio.org

¿A quién le quieren ver la cara?

Fuente Ovejuna | Salvador Cosío Gaona
2008-08-30 • Acentos
De Emilio González ya conocemos su histriónica capacidad para convocar a acuerdos, su inmejorable léxico conciliador al referirse a quienes no piensan igual que él, su afición excesiva por las producciones televisivas y de eventos artísticos, y claro, su pasatiempo favorito: dilapidar el erario.
Resulta absurdo que quien ha sido capaz de entregar carretadas de dinero público no a los que menos tienen, sino a los que mejor ganan, salga ahora a los medios de comunicación para decirle a los jaliscienses que él “está del lado de la gente” y que “el gobernador no está de acuerdo con que el dinero del erario se desvíe de lo que es prioritario para los jaliscienses”; ¡hasta parece otro Emilio!; pero no, en el fondo es el mismo, sí; pues como dice una cosa dice otra, ¡es como todo!, aunque tenga o no tenga razón.
Claro que está mal que los recursos de los jaliscienses vayan a engordar las cuentas de los partidos políticos, pero peor aún el cinismo del gobernador que, aprovechando la coyuntura de tan cuestionado y repudiado tema por amplios sectores de la sociedad, intente darse “baños de pureza” cuando no cuenta con la calidad moral para hacerlo .
Lo único que sigue provocando Emilio González con sus desesperados intentos de reposicionamiento popular, es hacer más difícil la de por sí vapuleada relación que tiene con el Poder Legislativo.
El secretario general de Gobierno parece preocuparse más por los fenómenos climatológicos, (tema en el que por cierto ha destacado por su notable impericia), que por lo que en realidad es importante para el desarrollo del estado.
Total que nadie está haciendo en el gobierno del estado lo que le corresponde para buscar acuerdos, encontrar coincidencias y actuar en consecuencia. Qué bueno que las cúpulas empresariales y los representantes sociales de diferentes ámbitos hayan decidido alzar la voz con un ¡ya basta! y reclamen tanto al Legislativo como al Ejecutivo todos sus excesos, la falta de acuerdos y la ausencia de compromisos en beneficio de la sociedad.
Tan malo es otorgar millones de pesos del dinero de los jaliscienses a los partidos políticos como resolvió el Congreso, como desviar dinero público en macrolimosnas, producciones de televisión y eventos supérfluos, como lo ha hecho Emilio González.
¿A quién le quieren ver la cara? El reclamo de la sociedad es justo, el hartazgo nos ha llevado al límite y a los gobiernos ciegos y sordos sólo les queda una opción, reaccionar y retomar el rumbo o seguir afrontando el descrédito de su propia ineptitud.
salvador@salvadorcosio.org